LUNES V SEMANA DE PASCUA

HECHOS:

– Entre la forma de predicar y los milagros, Pablo y Bernabé logran un éxito exagerado, hasta el punto de que les toman por dioses que han bajado disfrazados de hombres, incluso les quieren ofrecer sacrificios.

– Pablo aprovecha para hacerles una predicación adaptada a los paganos, no parte del antiguo Testamento, sino del Dios creador del cielo y la tierra, el que nos manda la lluvia ya las cosechas, para llegar al corazón de estos hombres.

– Si nos comparamos hoy con la Palabra De Dios, en nuestra vida a veces experimentamos éxitos y otras veces fracasos, hay que estar dispuestos a todo, sin perder La Paz en el Señor. Pero yo creo que es más fácil luchar por vivir en Dios en el fracaso, que cuando llega la tentación de endiosarnos, que somos buenos y nos hacen como dioses, porque lo más difícil es no anunciarnos a nosotros mismos, uno a Jesucristo y al Padre Eterno.

SALMO:

“No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gloria.”

Simplemente al rezar la antífona, ya nos damos cuenta que somos siervos inútil y que hacemos lo que tenemos que hacer, pero que todo es por y para Dios, pues somos obras de sus manos. Hay que dar gloria siempre a Dios, y que esa gloria no sea buscada por nosotros mismos. Por lo tanto de lo que se trata es de no vivir para nosotros mismos, sino para el Señor.

JUAN:

– Hoy Jesús nos invita en el Evangelio a amarle y a seguir sus caminos; y esto nos lo muestra de un modo concreto, el modo de ser discípulos de Jesús y que le amamos de verdad, es que hay que guardar su Palabra. Pero el que guarda esta Palabra y la encarna en su vida, es el que vive en el Amor De Dios. Y de este modo Dios permanece en este que guarda sus mandamientos, y hace morada en él.

– Además Jesús nos anuncia al Espíritu Santo como protagonista en nuestra vida de fe. Es el Paráclito, es Abogado, el Defensor, es Maestro que lo enseña todo, y también es Memoria que nos irá recordando todo lo que nos ha enseñado el mismo Jesús.

– Seguimos en Pascua que es algo más que alegrarnos por la resurrección de Jesús. El Resucitado nos invita a una comunión vital, nuestra fe y nuestro amor a Jesús nos introduce en un admirable intercambio. Dios mismos hace su morada en nosotros, nos convertimos en templos De Dios y de su Espíritu. Por la comunión con el Espíritu, recibimos y vivimos el encuentro y la comunión con Cristo y con el Padre, es este Espíritu el que suscita nuestra fe y nuestro amor, el que hace memoria del Amor De Dios hasta el extremo en nuestra vidas.

María, Madre, que acojamos al Espíritu para llegar a tu Hijo Jesús. Amén

Un pobre sacerdote +++

LUNES V SEMANA DE PASCUA