LUNES SEXTA SEMANA TIEMPO ORDINARIO

SANTIAGO:
– Que primera recomendación De Santiago, la de sentirse feliz por las dificultades, por las pruebas, porque ahí se purifica la fe y se producen frutos de paciencia. Nosotros pensaríamos sufrir con resignación, pero el Señor lo lleva más allá y nos muestra que hay que amar las pruebas porque en ellas se prueba nuestra fe, se acrecienta nuestra fe y esta es nuestra alegría, vivir de la fe en el Hijo De Dios que nos ama y se entrega por nosotros.
– Además nos invita a pedir con fe la sabiduría De Dios, pero pedir de verdad sabiendo que es el Señor quien nos lo puede y quiere conceder, y siendo constante en la oración, y humildes porque el Señor sabe lo que más nos conviene, nosotros debemos ponernos en manos del Señor para que Él pueda hacer su obra en nosotros. Pidamos la verdadera sabiduría, que es la que nos muestra las decisiones que debemos tomar, pidamos pues una buena discernimiento.

SALMO:
“Cuando me alcance tu compasión, Señor, viviré”
Que grande es la expresión que antes de sufrir yo andaba extraviado, o que me hizo bien el sufrir, nosotros normalmente rechazamos el sufrimiento, pero por medio de él, Dios va moldeando nuestra vida, pero no vale con vivir el sufrimiento de cualquier modo sino unidos a Cristo, y dándole el mismo valor redentor que le dio Cristo. Por lo tanto si vivimos en el Señor, y todo unido a Él, Él podrá hacer su obra de salvación en nosotros.

MARCOS:
– A Jesús no le gusta hacer signos maravillosos, espectaculares, porque sí, y sin un sentido mesiánico, o una muestra de algo que el Padre quiera. Además los que le piden este signo, no querías reconocerle, ni a su persona ni su doctrina, y menos los milagros que había realizado. Además Jesús no busca en las personas el afán de ver milagros, sino la fe verdadera que se convierte en verdadera esperanza y caridad. Se podría decir con una frase como muy clara: no se trata de buscar los milagros del Señor, sino al Señor de los milagros, pero no por sus milagros, sino por ser el Señor que nos ama locamente.
– A veces el no ver un milagro, nos lleva a escondernos un poco De Dios, sobre todo para seguir con nuestra doble vida, y no cambiar algún pecado, o alguna situación que no está bien. No debemos hacer depender nuestra vida de fe, si se produce o no un milagro, sino si aceptamos el amor que Jesús nos tiene, por encima de si debe o no Él hacer algún milagro. De este modo no descubriremos a Dios sólo en las cosas espectaculares, sino sobre todo en las cosas sencillas del día a día, desde como dice el himno de la liturgia de las horas “que su manos están recientes en la rosa”, hasta en el hermano pobre, enfermo o necesita, en la pobreza y humildad de la Eucaristía, y en cualquier grandeza. Pero lo que hay que tener claro es que incluso en lo más pequeño está la grandeza De Dios, el ejemplo son los sacramentos.

Comentario del Magnificat: “Para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo”. Estos hombres encerrados en sí mismo no reconocen el signo más grande que ha existido, la presencia en medio de los hombres del Dios hecho hombre por nuestra salvación, y le piden un signo que se adapte a su cegado corazón. El Señor no discute, simplemente se aparta de estos hombres. Ya habrá otra oportunidad para intentar abrir sus corazones.”

MAría, Madre llévanos a Jesús y que vivamos siempre en su presencia. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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