LUNES SEGUNDA SEMANA TIEMPO ORDINARIO

1 SAMUEL:
– “La obediencia vale más que el sacrificio, y la docilidad, más que la grasa de carneros”. Nos da hoy la primera lectura dos criterios claros para vivir en sintonía con el Señor, uno es la obediencia, Jesús así salvo al mundo, por medio de la obediencia, y es más importante que todo lo demás, hay que vivir por tanto en la voluntad del Señor, y para eso hay que obedecer a todo lo que nos pida. Y El Segundo criterio es la docilidad, para que el Señor haga con nosotros lo que Él quiera y así haga su obra en nosotros.
– Además lo que vale ante Dios es la obediencia, el sacrificio interior y personal, y no la ofrenda de sacrificios materiales. Nosotros a veces somos igual que Saúl y esto nos hace no vivir en lo que Dios quiere, pues pensamos que el hacer las cosas de un modo agrada a Dios, en lugar de ofrecer nuestra vida como víctima de holocausto, para que Dios nos moldee como el quiera. En concreto nosotros somos verdaderos cristianos, no tanto cuando ofrecemos cosas concretas o realizamos actos externos, una oración, un ayuno, una limosna, sino cuando vivimos conforme a la voluntad De Dios. Cuando no nos conformamos con ofrecer algo externo a nosotros, sino nuestra propia existencia, y la obediencia a su Palabra

SALMO:
“Al que sigue buen camino le haré ver la salvación De Dios.”
Debemos vivir con un corazón agradecido a Dios, que busca ante todo el camino que el Señor le marca para vivir en su salvación.

MARCOS:
– Hay que entender que con Jesús han llegado los tiempos nuevos y hay que adecuarse a ellos. Los odres nuevos son la mentalidad nueva, el corazón nuevo; son el Corazón y la Mente de Jesús. Debemos vivir en la mentalidad de Cristo, y romper con esquemas anticuados, o esquemas que tenemos centrados en nosotros mismos.
– El ayuno sigue teniendo sentido en nuestra vida de seguidores de Jesús. Hay que saber renunciar a algo y darlo a los demás, saber controlar nuestras apetencia y defendernos con libertad interior de las continuas urgencia del mundo al consumo de bienes que no suelen ser precisamente necesarios. El Amor supone muchas veces renuncia y ayuno.
– Por un lado hoy hay que adecuarse a lo nuevo que trae Cristo, que tiene que venir también conformado por el abandono del hombre viejo, y para poder romper con ello, nos hace falta ayunar para vivir en la obra De Dios.

María, Madre llevanos siempre a Jesús, sólo a Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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