LUNES SANTO

ISAÍAS:

– En la Semana Santa leemos los cuatro cánticos del Siervo de Yahvé, son cantos que nos van anunciando la figura de ese Siervo, que podría referirse al mismo pueblo de Israel, pero que se fue interpretando ya en el Antiguo Testamento como el Mesías enviado por Dios con una misión concreta en medio de las naciones.

– El primer canto presenta al Siervo como el elegido De Dios, lleno de su Espíritu Santo, enviado a llevar el derecho a las naciones y abrir los ojos de los ciegos y liberar a los cautivos. Se describe el estilo con el que actuará: “la caña cascado no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará”.

– Qué grande es el actuar De Dios que se fija en los más pobres y necesitados para llegar a su corazón y tocarlo y sanarlo, hasta al más herido y atribulado, Dios se fija en Él y lo ama cuidando tiernamente y delicadamente.

SALMO:

“El Señor es mi luz y mi salvación”

Sólo se puede llevar a cabo la misión de Jesús de crucificarnos con Él, de cargar cada día con la cruz, de ser siervos de Yahvé por Amor. Si ponemos nuestra vida en manos del Señor y es Él quien nos sostiene, quien nos defiende, quien guarda nuestra vida. Esperamos por tanto en el Señor que Él nos dará triunfo en la tribulación.

JUAN:

– Jesús es consciente de que su fin se acerca, e interpreta el gesto de Maria como una unción anticipada que presagia su muerte y sepultura.

– Jesús es el Siervo verdadero, el enviado De Dios para anunciar su salvación a todos los pueblos. El Mesías que demuestra ser siervo entregando su propia vida por los demás.

– Ayer celebrábamos con Él su entrada en Jerusalén, con un gesto decidido de asumir sobre sus hombros el destino que nos hubiera correspondido a nosotros. El Siervo camina hacia su muerte. Con unción previa incluida. Nuestros ojos estarán fijos en el Señor, dispuestos a imitar también nosotros, en su seguimiento, sus mismas actitudes de fidelidad a Dios y de misericordia entrañable para con los demás.

– Que nosotros también nos gastemos hoy una libra de perfume muy caro para asociarnos a Jesús camino De la Cruz, que nuestra libra de perfume sea nuestra propia vida entregada, derramada en Cristo, por puro Amor.

María, Madre ayúdanos a hacernos siervos por Amor, a derramar toda nuestra via en manos de Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES SANTO