LUNES IX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

2 PEDRO:
– Vemos en esta lectura un buen programa de vida para nosotros, los cristianos. Lo primero que debemos hacer es alegrarnos por haber recibido la fe. Esa fe que da sentido a toda nuestra vida, y que nos hace participar del mismo ser De Dios, porque Jesús al hacerse hombre, nos ha hecho a nosotros de la misma familia De Dios y nos comunica su vida sobre todo a través de los sacramentos.
– Pero no podemos conformar con esa alegría, sino que tenemos un programa claro que nos Marca la primera lectura: "poned todo empeño en añadir a vuestra fe la virtud, a la virtud el conocimiento, al conocimiento la templanza, a la templanza la paciencia, a la paciencia la piedad, a la piedad el cariño fraterno, y al cariño fraterno el amor."

SALMO:
"Dios mío, confío en ti".
Nuestra confianza está puesta en el Señor, porque Él nos defiende, Él nos cuida, Él nos libra, nos protege…, siempre que le invocamos Él nos escucha y atiende nuestra súplica. Cómo no confiar en el Señor si siempre busca nuestra salvación, nuestra felicidad, nuestra santificación.

MARCOS:
– Estamos leyendo los últimos días de la vida de Jesús, y vemos a Jesús valiente que usa la parábola de los viñadores, con la que dice que conoce los planes que tienen con Él para eliminarlo. La viña es el pueblo de Israel, y vemos que hoy rechaza al dueño de la viña y se convierte en asesina hasta matar incluso al hijo del dueño del a viña.
– Es un drama, es el rechazo de Jesús. Se deshacen del hijo, desprecian la piedra que Dios ha puesto, desprecian la piedra angular, la que sostiene todo el edificio. Pero debemos también preguntarnos nosotros que no matamos al Hijo ni le despreciamos, pero tampoco le seguimos tal vez con toda la coherencia que merece, y con la que deberíamos corresponder a tanto amor.

MAría, Madre que vivamos una vida coherente, que amemos a tu Hijo no sólo de palabra, sino con toda nuestra vida. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES IX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO