LUNES IV TIEMPO ORDINARIO

HEBREOS:
– Contemplamos los frutos de una fe recia, es impresionante la enumeración de las cosas que por la fuerza de su fe llegaron a hacer algunas personas, conquistar reinos, domar animales, derrotar ejércitos, curar y resucitar. Son personas que han vivido de fe, pero no una fe como la nuestra sino en tiempo del Antiguo Testamento, tienen el mérito de haber vivido en un tiempo de promesas, y no del mesías como nosotros.
– Estas personas nos muestran que no somos los primeros en sufrir para ser fieles a Dios. Ellos se fiaron totalmente De Dios y siguieron con perseverancia sus caminos. No se refugiaron en una actitud conservadora, sino que arriesgaron en la aventura de la fe.
– Nosotros que tenemos muchas más medios espirituales, que vivimos en la plenitud de los tiempos, con los toques de la gracia sacramental, y con un encuentro personal con Cristo, deberíamos ser más coherentes en nuestra vida cristiana. Si creyéramos de verdad en el Señor, presente en nuestra vida y en la de Iglesia, haríamos cosas grandes para bien de todos, tal y como nos lo anuncia el Señor.

SALMO:
“Sed fuertes y valientes de corazón, los que esperáis en el Señor”.
Dónde poner nuestra confianza sino en el Señor, dónde acogernos sino en Él. Él es el refugio de nuestra vida, es el sostén de nuestro existir, sin Él no podemos hacer nada. Concédenos Señor vivir en tu presencia, y líbranos de todo lo que nos separe de ti. De este modo que buscar tu presencia, sea un Amarte con todo el corazón por la gran misericordia y fidelidad que tiene conmigo.

MARCOS:
– Jesús es el dominador del mal y del maligno. Jesús hoy libera a un hombre en el cuerpo y en el alma. La Iglesia ha sido encargada de continuar este poder liberador, la lucha y la Vitoria contra todo mal. Esta liberación es obra del Señor en la Iglesia por medios del sacramento del exorcismo, y que hoy en día sigue liberando a muchos que necesitan ser salvados por tan gran poder De Dios.
– Todos necesitamos ser liberados de la legión de malas tendencias que experimentamos: orgullo, sensualidad, ambición, envidia, egoísmo, violencia, intolerancia, avaricia, miedo… Jesús quiere liberarnos de todo mal que nos aflige, si le dejamos. Es importante tener en cuenta que el único que puede resistirse a Cristo es siempre la persona humana, con su libertad. ¿Nos resistimos nosotros, o nos dejamos liberar de nuestros demonios?
– Después de ser liberado el endemoniado, quiere seguir a Jesús, quiere ser discípulo cercano, pero Jesús no quiere eso, quiere que habla de la misericordia que el Señor acaba de hacer a los suyos, a los cercanos, para que viendo las maravillas De Dios, se conviertan y crean.

María Madre, intercede por nosotros para que seamos liberados de todos los demonios y de todas las influencias que el demonio ponga en nuestras vidas. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES IV TIEMPO ORDINARIO