LUNES IV SEMANA DE PASCUA

HECHOS:
– Hoy el Señor en una visión muestra a san Pedro que es lo puro y lo impuro, y no se queda el Señor sólo en el mero alimento externo, al cual los judíos si que lo hacían, sino que Dios la ha purificado. De este modo declara que lo que hay impuro es lo que sale del corazón del hombre en mucho momentos y no lo meramente material y externo.
– Esto lo muestra también el Señor enviando el Espíritu Santo sobre los gentiles, y Pedro los bautiza, Dios es el Dios de todos los hombres, y por eso se acerca de este modo tan sencillo pero tan elocuente para la tradición judía y abre las puertas De la Iglesia para ellos. De este modo el Espíritu Santo va guiando a san Pedro hacia la universalidad de la fe cristiana, ya que los apóstoles no se decidían, fue el mismo Espíritu Santo el que bautizó a la familia de Cornelio, con el nuevo Pentecostés, que ahora sucede en casa de un pagano.

SALMO:
“Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo”.
El deseo del corazón del hombre es Dios, y por eso hasta que no tenemos a Dios en nuestra vida vagamos anhelantes de este Dios que nos colma el alma, y nos lleva a un Amor que no tiene fin.
Acerquemos con todo nuestro deseo al Señor y démosle gracias por su Amor, por su Presencia, y por su querer vivir siempre con nosotros.

JUAN:
– El buen Pastor da la vida por sus ovejas: que grande es nuestro Dios que no deja de dar su vida por nosotros y sólo en Él descansa nuestra alma y nuestro ser. Debemos vivir en una constante acción de gracias a este Dios que no deja de salvarnos, y de entregarse por nosotros como buen Pastor, cada día en la Eucaristía.
– El buen Pastor conoce a sus ovejas, y ellas le conocen: cuan necesario es tener esta intimidad de corazones donde se pone todo en común, y donde Él nos conoce y nos ama tal y como somos, que descanso para el alma, vivir sin aparentar, dejarnos amar y corresponder en nuestra pobreza a este amor.
– El buen Pastor sigue buscando las ovejas que le faltan: su deseo es que todos los hombres puedan gozar de su Amor, y por eso los busca y los ama con entrañable misericordia.
– El da la vida, nadie se la quita, la entrega libremente. Que bueno es Dios que sabiendo como somos y como le vamos a fallar, no deja de apostar por nosotros dando su vida por nosotros.

María, Madre llévanos a vivir en tu infinito Amor, que es el que vives con tu Hijo Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES IV SEMANA DE PASCUA