LUNES III SEMANA DE PASCUA

HECHOS:

– Esteban un hombre como Dios manda, lleno de gracia y poder De Dios, por eso un hombre que vivía de cara a Dios. Tanto vivía de cara a Dios que Dios podía hacer obras grandes por su medio, y por eso hacía prodigios y signos en medio del pueblo, hombre por lo tanto de fe, que vivía más en las manos De Dios que en las suyas propias. Y por último hombre de gran sabiduría, pues daba razones de su fe iluminado por el Espíritu De Dios.

– Siendo un hombre así, las envidias, los egoísmos, y la falta de razón, lleva a que lo condenen de modo injusto. Y no tienen la valentía de no condenarle, aunque su rostro parecía de un ángel y vivías estos ultrajes de un modo paciente y pacífico.

– También nosotros hoy en día nos puede pasar como a Esteban, que seamos perseguidos y tengamos miedo de dar un testimonio claro de fe en medio de la hostilidad del mundo, pero hay que pedir el Espíritu Santo, para seguir el camino del evangelio, y no los de este mundo, que muchas veces son opuestos. Y aunque pensemos que nos sabemos dar razones de nuestra fe, no olvides que nuestra vida es el mejor testimonio y el más elocuente discurso, si es conforme a Jesús, si vivimos de verdad como hijos De Dios.

SALMO:

“Dichoso el que camina en la ley del Señor.”

El salmista vive en la elección del camino de su vida, y hace una apuesta verdadera por el camino del Señor de sus mandamiento, de sus sendas, meditando las maravillas De Dios. Y no sólo eso sino que hace una petición explicita al Señor, que le aparte de los caminos que no le llevan a Dios, quiere vivir ante todo en la gracia de la ley del Señor. Es un modelo por lo tanto también para nosotros, de buscar con nuestra obras los caminos del Señor, pero también pedirle que nos separe de los caminos falsos, y que nos ayude a recorrer su camino.

JUAN:

– Jesús les invita a que no le busquen por los milagros, ni por obras extraordinarias, sino que le busquen de verdad para caminar hacia la vida eterna. Por eso la obra De Dios es QUE CREAÍS EN EL QUE ÉL HA ENVIADO. Pero Creer no es sólo un sentimiento, sino la elección de hacerlo vida. Es elegir al Señor, y dejarle que viva en nosotros, y haga su obra de amor en y por nosotros. Creer es acoger a Jesús en nuestra vida y que haga su obra en nosotros, y esta obra es la voluntad del PAdre.

– Los milagros de Jesús son un medio para acercar a la fe, no para quedarnos en los milagros. Hay una frase que nos ayudará a recordar esto: nosotros no creemos en los milagros del Señor, sino en el Señor de los milagros.

María, Madre llévanos a Jesús, y sólo a Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES III SEMANA DE PASCUA