LUNES II TIEMPO ORDINARIO

HEBREOS:

– El buen sacerdote es nombrado, elegido por Dios. Debe estar muy unido a los hombres y saberles comprender, son los representantes de la presencia De Dios. Son pontífices, que hacen de puente entre Dios y los hombres. El sacerdote aprende sufriendo a obedecer, ha experimentado el dolor, como nosotros. Un sacerdote que sabe lo que es sufrir por experimentar incluso la muerte trágica De la Cruz. Este es Jesús nuestro sumo sacerdote, y esto es lo que debemos pedir que viva cada sacerdote por eso es necesario orar mucho por los sacerdotes, sobre todo por su santificación y configuración con Cristo.

SALMO:

«Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec».

En este salvo vemos al Mesías Salvador, sumo sacerdote. Aparece su realiza universal y su sacerdocio perpetuo; esto no viene de la tierra sino del cielo, es el Padre eterno el que constituye a Jesucristo sumo sacerdote, pontífice de la Nueva Alianza. Intercesor por todos los hombres.

MARCOS:

– Han llegado los tiempo nuevos y hay que adecuarse a ellos. A vino nuevo, odres nuevo; paño nuevo para la pieza nueva a arreglar. Los odres nuevos son la mentalidad nueva, el corazón nuevo. Hay que dejar que el Señor y el Espíritu sean nuestra nueva y que hagan todas las cosas nuevas en nuestra vida.

– Cuidar el AYUNO, ya que tiene un gran sentido en nuestra vida de seguidores de Cristo. Es saber renunciar a algo y darlo a los demás, saber controlar nuestra apetencias y defendernos con libertad interior de las continuas urgencias del mundo al consumo de bienes que no suelen ser precisamente necesarios. El Amor tiene muchas veces renuncias y ayunos.

María, intercede por nosotros para que vivamos un verdadero ayuno que nos lleve a una unión más grande con tu Hijo y con nuestros hermanos. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES II TIEMPO ORDINARIO