LUNES II SEMANA DE PASCUA

HECHOS:
– En medio de las dificultades, los apóstoles hacen una preciosa oración al Señor, primero dándole gracias por sus grandezas, pero también haciendo una verdadera petición de dones y carismas para poder llevar a cabo el anuncio del Evangelio, y que el nombre de Jesús sea conocido y amado en todo el mundo.
– Es una oración con los acontecimientos de la vida que les suceden. De este modo saben orar la vida, viéndola a los ojos De Dios. Y piden a Dios no que les libere de la persecución, sino valentía para anunciar la Palabra, y les da igual los que le pase a ellos, pero que la Palabra siga pasando de hombre a hombre.
– Se produce un temblor en lugar donde están rezando, y se interpreta como el asentimiento De Dios, Dios ha escuchado la oración, los llena del Espíritu Santo, como en un renovado Pentecostés. Y con esta fuerza pudieron seguir predicando la Palabra aun con tanta persecución y martirio.

SALMO:
«Dichosos los que se refugian en ti, Señor».
Este es el salmo que usan los apóstoles en la primera lectura para orar la vida. Este salmo se refería a otra etapa de la historia, en que unos reyes y príncipes conspiraban contra el ungido, contra el rey de Israel.
Los salmos que rezamos se cumplen continuamente en nuestra vidas, con ellos no hacemos un ejercicio de memoria histórica, cuando los rezamos pedimos a Dios que salve a los hombres de nuestra generación, alabamos a Dios desde nuestra historia, meditamos sobre el bien y el mal tal como se presentan en nuestra vida cada día. Por eso cada vez que oramos con el salmo, que sea una actualización de lo vivido por el salmista, en lo concreto de nuestra vida.

JUAN:
– Jesús acoge a Nicodemo, y le escucha pacientemente, aún con sus errores. Y después Jesús propone y conduce a Nicodemo a que acoja el Reino De Dios. A que nazca de nuevo, esto es a creer en Él. Es el renacer del agua y del Espíritu, dejar la vida meramente humano, y vivir la vida en Dios. Claro esto comporta en cada uno un cambio radical de vida, un abandono de la vida para uno mismo, de la vida de pecado, y elegir la vida en Dios. Nacer de nuevo indicio la radicalidad de la opción por Cristo, que toda mi vida ya sólo se orienta a Él.
– También nosotros estamos llamados a nacer de nuevo, a vivir de fe, a renacer por el agua y el Espíritu, es vivir la vida nueva de los hijos De Dios en esta Pascua. Es renovar de verdad nuestro bautismo, no de boquilla, sino de corazón, y con la radicalidad de toda nuestra vida. Por eso recibamos la vida De Dios, vivamos por y para Dios, por y para el Amor verdadero.

María, Madre llevamos a vivir por y para tu Hijo Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES II SEMANA DE PASCUA