LUNES DESPUÉS DEL DOMINGO DE LA EPIFANÍA

1JUAN:
– San juan nos invita a vivir la fe y el amor, la recta doctrina y la práctica del amor fraterno. Debemo creer en Jesús y amarnos los unos al os otros. Quien guarda los mandamientos permanece en Dios y Dios en Él. T podrá orar confiadamente, porque será escuchado.
– Aparece también el tema del discernimiento de espíritus y de la vigilancia contra los falsos profetas, los anticristos, que no aceptaban a Cristo venido como hombre, encarnado seriamente en nuestra condición humana. El Espíritu Santo nos ayudará a saber distinguir los maestros buenos y los malos.
– También trata sobre nuestra lucha contra el mundo, en tensión entre la verdad y el error, entre La Luz y la tiniebla. Los cristianos estamos destinados a vencer al mundo en cuanto contrario a Cristo Jesús. Y como Dios es más fuerte que el anti iris to, nuestra victoria está asegurada si nos apoyamos en él.
– Debemos cuidar la importancia de una recta doctrina, lo que llamamos ortodoxia, unida a una caridad fraterna verdadera, una ortopraxis.

SALMO:
“Te daré en herencia las naciones”
Postrarnos a los píes del Señor, ya rendirle culto, pues es el único digno de adoración.

MATEO
– Jesús inicia su ministerio, y desde el principio de su predicación se empiezan a cumplir los anuncios proféticos, el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande. Jesús anuncia la cercanía del Reino de los cielos, los tiempo mesiánicos que Dios prepara a su pueblo y a toda la humanidad. Jesús es el Mesías, el Maestro enviado por Dios. Enseña, proclama el Reino, cura a los enfermos, libera a los poseso. Y una gran multitud cree en él y le sigue.

– Debemos imitar el estilo de actuación de Jesús, pues de este modo permaneceremos en la recta doctrina, y cumplir años su mandamiento del amor a los hermanos. Se trata de ver a Dios en los demás, sobre todo en los pobres y los débiles, en los marginados de cerca y de lejos. Se trata de que este amor que aprendemos de Cristo lo traduzcamos en obras concretas de comprensión y ayuda.

– Jesús nos vuelve a invitar a una sincera conversión porque está cerca el Reino, Él lo manifiesta con sus obras, nosotros debemos hacerlo presente con nuestro estilo de vida, y sobre todo acogiéndolo en nuestra vida por dentro y por fuera.

María, Madre que no cerremos el corazón a la obra salvadora de tu Hijo Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES DESPUÉS DEL DOMINGO DE LA EPIFANÍA