LUNES DE LA OCTAVA DE PASCUA

HECHOS:
– Qué valentía la de Pedro cuando el día de Pentecostés, ante todo el pueblo, proclama la resurrección de Jesús. El que le había negado, asustado ante los guardias y las criadas del palacio de Pilato, jurando que ni le conocía, ahora comienza, ante el pueblo y luego ante las autoridades una seria de testimonios muy valientes.
– Entre las negaciones de Pedro y su testimonio valiente ha habido un acontecimiento decisivo: la resurrección de Jesús y el envío del Espíritu Santo en Pentecostés. La fe de Pedro ha sido iluminada por la gracia del Espíritu, y ha madurado por la prueba De la Cruz y de la resurrección.
– Este es uno de los discursos kerigmático del libro de los Hechos de los Apóstoles, Pedro da un claro anuncio de la persona de Jesucristo, con un anuncio de su muerte y resurrección, y que esto es para la salvación de nuestro pecados.

SALMO:
“Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.”
Es una oración confiada al señor en la tribulación, Él siempre esta con nosotros, y en él confiamos, con la resurrección, esa presencia es todavía más actuante en medio de nuestra debilidades, y dificultades.

MATEO:
– Las primeras mujeres que siguen a Jesús, estuvieron presentes al píe De la Cruz, son las primeras que acuden antes al sepulcro, ahora merecen la primera aparición del Resucitado. Al ver el sepulcro vacío y oír las palabras del ángeles que les asegura que ha resucitado, se van con miedo y alegría a la vez. Y se les aparece Jesús, ellas iban en busca de un muerto y ahora se encuentran a un vivo. Y Jesús les invita a la alegría y a no temer, y les manda que sean las primeras testigos de la resurrección para los demás.
– También van guardias que han visto el sepulcro vacío, esto también sienten miedo, pero en lugar de rendirse a Jesús, se rinden al dinero, a la corrupción y a no acoger la salvación De Dios. Esto también nos interpela a nosotros sobre cómo vivamos la resurrección de Jesús, si acogiéndole con un cambio de vida según el Evangelio, o según el mundo.
– Nosotros somos ahora los testigos de la resurrección de Cristo, y nuestro testimonio será creíble si está convertido en vida, si se nos nota en la cara antes que en las palabras. La Resurrección de Jesús, es una fuerza de vida que el Resucitado nos quiere comunicar a cada uno de nosotros.

María, Madre llévanos a vivir y a ser unos con tu Hijo Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

LUNES DE LA OCTAVA DE PASCUA