LECTURAS 27 DE DICIEMBRE

San Juan Evangelista

1 JUAN:

– Habla san Juan De Dios que existía desde el principio, y que se ha hecho cercano, palpable, y esta es nuestra alegría. Que Dios ya no es un Dios lejano que nos trata desde lejos, sino que Dios es un Dios que quiere vivir nuestra vida, que quiere caminar con nosotros por el camino, para mostrarnos que el camino de la verdadera alegría es otro, no es el de los caminos autosuficientes de los hombres, sino el de la unión de Amor con este Dios hombre, y con nuestros hermanos los demás hombres. Que alegría es vivir en un mundo que vive de un Amor de entrega, de sacrificio, de donación, pues dándonos recibiríamos más que buscando tener.

– La finalidad de toda la carta de san Juan es clara; el Amor De Dios se nos ha manifestado para que tengamos una comunión de vida con él, y aquí esta nuestra alegría. Que necesaria es esta unión íntima de amor con el Señor, para que transforme nuestro corazón y nos lleve a vivir de un modo nuevo, de un modo santo, con una caridad sin límites, con una fe inquebrantable, con una esperanza que no defrauda los acontecimientos de nuestra vida.

SALMO:

“Alegraos, justos, con el Señor”.

Este salmo nos invita a mirar más allá de esta vida, es un himno escatológico. Nos lleva a mirar como Dios, es un Dios que reina y que triunfa sobre todo los avatares del demonio, del mundo y de la carne. Nuestra alegría está en que este Dios tan grande, tan excelso, tan triunfante, es el Dios del Amor misericordioso que está prendado de nuestra debilidad, y que hace lo imposible, su propia encarnación, por salvarnos.

JUAN:

– Hoy celebramos al APÓSTOL QUE ES EL AMADO POR EL SEÑOR, el que Jesús tanto quería. Nos manifiesta de este modo que así nos ama el Señor, así se entrega por nosotros, así nos mira Dios; somos los Amados De Dios.

– Al leer en el Evangelio hoy este pasaje de la resurrección de Jesús, nos ayuda a entender todo el misterio de Cristo. No se trata sólo de la entrañable escena del Niño que nace adorado por pastores y magos; ese Niño es el que con su muerte nos consigue la salvación y la vida. La Navidad, cuando se profundiza, nos lleva también a contemplar el Misterio Pascual, y a darnos cuenta de como Dios nos ha amado hasta el extremo.

– Al celebrar a san Juan evangelista, que nos ha trasmitido el Evangelio, que es testimonio De Dios para el mundo; también debemos sentir la llamada a ser evangelizadores, a llevar el Evangelio a nuestros ambientes; vivir esa vida que predicamos para que el mundo acoja al Niño que nos ha nacido, que se nos ha dado.

María, Madre, que sintamos ese Amor que Dios nos tiene, que nos sintamos amados De Dios, para que así mostremos ese amor a todo prójimo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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