LECTURAS 22 DE DICIEMBRE ADVIENTO

1 SAMUEL:
– Vemos la respuesta de Ana ante la bendición del Señor, entregar a Dios lo que Dios le ha dado. Por eso consagra a su hijo Samuel al Señor, porque de una gran misericordia ha venido, y por eso se lo devuelve al Señor; lo ofrece en consagración al Señor.
– Ana avergonzada por su esterilidad, había pedido insitentemente en su oración poder superar esta afrenta. Vuelve al Templo a dar gracia a Dios por haber sido escuchada, porque es madre de Samuel, que será un hombre grande en la historia de Israel.

SALMO: 1Samuel2
«Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador.»
Es un emocionado cántico de Ana, y es fácil ver cómo las ideas son muy semejantes a las que la Virgen María cantará en su Magnificat: Dios ensalza a los pobres y los humildes, mientras que humilla a los soberbios.
Es una cántico de alabanza que deberíamos rezar despacio, ya que viene el Salvador, y el puede transformar nuestras esterilidades, en fuente fecunda de misericordia y de amor.

LUCAS:
+ El Magnificat es un gran regalo del Señor por medio de María, para nuestra oración, contemplación y vivencia de la fe:
– Es un cántico de alabanza a Dios, que es grande, y que se fija en los pequeños para hacer su obra de Salvación. El Señor se fija en nosotros, está enamorado de nosotros y por eso nos salva.
– María es felicitada, por las obras que Dios ha hecho en ella, no por ella misma, sino por Dios que la ha revestido de misericordia y gracia.
– Las proezas de Dios se manifiestan en los corazones humildes que acogen la acción de Dios, que son necesitados de Dios, y no se creen autosuficientes.
– El Señor siempre recuerda su misericordia, esta siempre pendiente de salvar al hombre, sólo falta que el hombre quiera acoger esta misericordia, esta salvación en su casa.
+ Por otro lado María, se queda sirviendo a Isabel tres meses, este es un servicio real, la grandeza de Dios , el que María sea adornada por la gracia de Dios la lleva a vivir en una entrega concreta de Amor por aquel que la necesita.

· Saber alabar a Dios, con alegría agradecida, es una de las principales actitudes cristianas. Ana y María nos enseñan a hacerlo desde las circunstancias concretas de sus vidas. María alabó a Dios ante la primera Navidad. Es la maestra de la espera del Adviento, y de la alegría de la Navidad, es también muestra de nuestra oración agradecida a Dios, desde la humildad y la confianza.
· Algunos esperan la suerte de la lotería, como remedio a sus males. A los cristianos nos toca cada año la lotería: el Dios con nosotros. Sólo hay que saberle apreciar, acoger y crecerá la paz y la esperanza en nuestra vida.

María Madre, enséñanos a alabar a Jesús y a acogerle en nuestro corazón para que sea el centro de todo nuestro existir. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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