LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR

Comentario a las lecturas

6 de agosto

DANIEL:

– Es una visión esplendorosa del Reino mesiánico, con una escenografía espectacular: Dios sentado en su trono, vestido de blanco, llamaradas y ríos de fuego, millones de seres cantando alabanzas a Dios y al Hijo del hombre, que entra en escena y a quien le es dado todo honor y poder par siempre.

– Es una visión para dar alientos a los creyentes que están siendo perseguidos, asegurándoles que el bien va a triunfar sobre el mal, cuando llegue el Mesías prometido. Pues el poder del Señor es eterno y su reino no acabará; su poder no cesará, es un Dios rito en poder y en grandeza y por eso nos da aliento, porque está por encima de todo mal y de todo en general.

SALMO:

“El Señor reina, Altísimo sobre toda la tierra”.

Es una proclamación de la grandeza De Dios, de un Dios que reina sobre toda la tierra, que es Altísimo, y que está por encima de todos los dioses, pues no hay nadie que se compare a Él.

Por eso el salmo es un cántico de gloria y de victoria De Dios. Es una manifestación del poder real De Dios, que está por encima de cualquier realeza de esta tierra.

2 PEDRO:

– Es una invitación a escuchar la palabra profética, y que trae ánimo por recordar y mostrar lo que el mismo apóstol ha vivido. A este testimonio hay que prestarle atención pues da luz en medio de las tinieblas, y nos hace abrir el corazón ahora en las tinieblas de nuestra vida, y un día en La Luz de su presencia admirable.

– La Luz transfigurada de Cristo dio ánimos de este modo a los apóstoles. Y Pedro quiere ahora que también levante los ánimos de los que viven la palabra, y que brille por encima de cualquier lugar oscuro de la casa.

MARCOS:

– Este evangelio acentúa el secreto mesiánico, que sólo se puede desvelar después de la Pascua. Pero lo principal es la teofanía de la que fueron testigos los tres discípulos más cercanos a Jesús. El entusiasmo de Pedro refleja bien la inyección de ánimo que reciben los tres en un momento en que el anuncio de la pasión y muerte del Maestro les tenía tan desconcertado. La voz del Padre que autentifica a su Hijo y la presencia del Espíritu sobre él, en forma de nube, expresan la intención de secarlas a Jesús como el Enviado De Dios, como el Hijo De Dios, y que su camino hacia la cruz es también el camino de la gloria y de la salvación.

– Este misterio de la vida de Cristo, sucede con los que Jesús quiere, pues Él es quien toma consigo, Él es el que hace esta obra de salvación, Él es el que les lleva. Pidamos a Jesús que nos lleve siempre con Él y que vivamos en su Presencia para que haga su obra de amor misericordioso en nosotros.

– A los que se lleva puede parecer que son los de siempre, Pedro, Santiago y Juan, son sus amigos íntimos, en los que puede descansar, y a los que quiere que sean los primeros testigos, los predilectos para conocer los secretos de su corazón.

– Los lleva a un lugar aparte, a un monte alto; para entrar en el corazón del Señor, entrar en el Señor, es necesario poner las formas adecuadas, y estar en un lugar adecuado, para que Dios pueda mostrarnos su voluntad, sus pensamientos su bondad…

– Después sucede el hecho: la transfiguración, los vestidos refulgentes; la aparición de Moisés y Elías, la ley y los profetas. El deseo desordenado De San Pedro de estarse tan a gusto con Jesús. Y la gran Teofanía De Dios, que es una teofanía trinitaria, de verdadero amor y entrega del Señor, y de como es este amor: “Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo”.

– Para acabar el texto, Jesús ánima a sus discípulos a no tener miedo, y a cargar con la Cruz de cada día caminando junto al Señor a Jerusalén. De este modo Jesús une su transfiguración al muestreo de su pasión en Jerusalén. Da un signo de su resurrección. Deben descender para emprender el camino De la Cruz.

– La transfiguración es esperanza para nuestra vida, y centra nuestra mirada de fe en el Señor resucitado. A través De la Cruz, nos introduce en la nueva vida, para que no queramos rehuir la cruz, ni nos dejamos desalentar por ella, porque la última palabra es la gloria y la vida.

Para acabar me parece muy interesante como el Padre Aldazábal muestra que las oraciones de la Misa expresan acertadamente las consecuencias de la clebración de este misterio para nuestra vida de cada día:

+ La teofanía del monte nos convence de la primacía de Cristo, el Hijo, el Predilecto: “Confirmaste los misterios de la fe con el testimonio de los profetas” “manifestó gloria a unos testigos predilectos y les dio a conocer en su cuerpo, en todo semejante al nuestro, el resplandor de su divinidad.”

+ Cristo quiso dar aliento a los suyos, para que recorrieran con valentía su mismo camino: “De esta forma, ante la proximidad de la pasión, fortaleció la fe de los apóstoles, para que sobrellevasen el escándalo De la Cruz”.

+ Pero, a la vez la fiesta de hoy nos quiere comunicar la alegre convicción de que también nosotros, como Jesús, somos hijos predilectos del Padre y animados por su Espíritu, ya desde el día de nuestro Bautismo: “Prefiguraste maravillosamente nuestra perfecta adopción como hijos tuyos.”

+ Y Proyecta nuestra mirada hacia el futuro: “Que, escuchando siempre la palabra de tu Hijo, seamos un día coherederos de su su gloria”; “y alentó la esperanza De la Iglesia, al revelar en sí mismo la claridad que brillará un día en todo el cuerpo que le reconoce como cabeza suya”.

+ Más aún: ya que celebramos la Transfiguración de Jesús, en la oración última de la misa nos atrevemos a pedir nuestra propia transfiguración, que es también la finalidad de toda Eucaristía: “Los celestes alimentos que hemos recibido nos transformen en imagen de tu Hijo, cuya gloria nos has manifestado en el misterio de su Transfiguración”.

María, transfigura nuestra vida y haz que sea semejante a la de tu Hijo Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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