LA ASUNCIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍAComentario a las lecturas

MISA VESPERTINA DE LA VIGILIA

1 CRÓNICAS:
– Rey David sube el Arca del Señor al lugar preparado, en el centro de la Tienda del Encuentro, y lo hacen en una procesión solemne, con cantos y danzas; al final de la procesión se ofrecen holocaustos y sacrificios de comunión en presencia del Señor.
– María es el Arca de la Alianza, donde está la presencia del Señor, pues ella llevó en su seno al Salvador, al Hijo De Dios, a Jesucristo nuestro Señor. También hoy, en la fiesta que estamos celebrando; María, el ARca De Dios, es llevada por medio de ángeles al cielo, para ir al lugar indicado, para morar en el cielo para siempre en la Presencia De Dios.

SALMO:
“Levántate, Señor, ven a tu mansión, ven con el arca de tu poder”
El salmo continúa con la idea de la primera lectura, y nos muestra que el lugar adecuado es la mansión, la casa De Dios.

1 CORINTIOS:
– La referencia de San Pablo a que estamos llamados a vestirnos de incorrupción y de inmortalidad, es la llamada a cuidar nuestros cuerpos y vivir con la mirada puesta en el cielo.
– Pero también muestra que la Vida eterna, la Vida para siempre, no vendrá por nuestro esfuerzo, sino por que el Señor ha vencido la muerte con su muerte, y somos partícipes de su victoria. Vivamos por eso en la victoria diaria de Cristo, y no nos separemos de Él.

LUCAS:
– “Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron” “MEJOR, BIENAVENTURADOS LOS QUE ESCUCHAN LA PALABRA DE DIOS Y A CUMPLEN”.
Que gran resumen de dónde está nuestra gloria, no en de donde venimos, sino a donde vamos, esto es que vamos al cielo, por acoger en nuestra vida la Palabra De Dios, y hacerla carne en nuestra vida. Dejar que Cristo se encarne en nuestra vida, y entonces nuestro camino hacia el cielo vendrá por apropiarnos de los méritos de Cristo, y vivir dando frutos de Vida Eterna.

MISA DEL DÍA:

APOCALÍPSIS:
– En la batalla entablada entre el bien y el mal, tal como la cuenta con su lenguaje simbólico el Apocalipsis, hoy leemos la aparición de “una figura portentosa en el cielo: una mujer vestida del sol, encinta, le llegó la hora y gritaba entre los espasmos del parto.”
– contra ella surge un enorme dragón rojo, enfrente de la mujer que iba a dar a luz. Pero la victoria es De Dios: dios a luz un varón y lo llevaron junto al trono De Dios, y se oyó una gran voz: ya llega la victoria y el reino de nuestro Dios y el mando de su Mesías.

SALMO:
“De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir”.
Resalta la figura de una mujer, presente en el triunfo De Dios: de pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro. A esta mujer la traen entre alegría y algazara al palacio del Rey.

1 CORINTIOS:
– San Pablo nos habla del tema de la resurrección de los muertos, transmite a los cristianos de Corinto su convicción de que nuestra resurrección es lógica consecuencia de la de Cristo. Cristo ha resucitado como primicia de todos los que han muerto, como el segundo y definitivo Adán. Como el primero nos vino la muerte, del segundo todos esperamos vida. Después de Cristo, que es la primicia, resucitarán los cristianos, y esto será un proceso continuado, hasta que Cristo “devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza”. Por que “Dios ha sometido todo bajo sus pies”.
– San Pablo no nombra a la Virgen María como partícipe de esa resurrección a la vida. Pero en la fiesta de hoy los que celebramos es precisamente que ella fue la primera después de su Hijo en experimentar esa victoria total contra la muerte, también corporalmente.

LUCAS:
– El Magnifícate, himno de alabanza a Dios que san Lucas pone en labios de María de Nazaret, es un canto pascual que agradece a Dios que sabe enaltecer a los humildes. Como ha resucitado a Cristo Jesús de entre los muertos, así Dios protege al pueblo elegido y, también, ha hecho maravilla en la Madre del Mesías.
– Después de oír la alabanza de su prima Isabel: “dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”, María prorrumpe en el cántico que tantas veces proclama la comunidad cristiana ya durante más de dos mil años. Ella sí puede decir: “ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo”, porque “ha mirado la humillación de su esclava, la pequeñez de su sierva”.
– María alaba a Dios por el estilo con que lleva la historia: “derriba del trono a los poderoso y enaltece a los humildes”.

El Magnificat muestra las palabras de amor más continuo que había en el Corazón de nuestra Madre, en él se muestra el paso De Dios y de su gracia por su alma. Hoy en esta fiesta estas palabras tienen más sentido todavía, cuando es glorificado no sólo su alma, sino también su cuerpo, verdaderamente proclama su alma la grandeza del Señor y se alegra su espíritu en Dios, su salvador.

En la fiesta del día de hoy celebramos que ha estrado María en la gloria no sólo con su espíritu, sino totalmente con toda su persona, detrás de Jesús, como primicia de la resurrección futura. Normalmente en las fiestas de la Virgen lo que contemplamos es lo que la Iglesia debe ser, en la fiesta de hoy la contemplamos como signo de lo que la Iglesia será.
La verdadera gloria de María consiste en la participación en la gloria De Dios, en el haber sido rodeada pro ella y estar sumida en ella. En el estar ya llena de toda la plenitud De Dios. Y en esta gloria MAría realiza la vocación por la que toda criatura humana y la entera Iglesia ha sido creada: SER ALABANZA DE LA GLORIA. María alaba a Dios y alabando se alegra, goza y exulta.
Y ¿qué hace María en la Gloria?
María podría hacer suya las palabra de santa Teresita del Niño Jesús: “Siento que mi misión está por comenzar: mi misión de hacer amar al Señor como yo lo amo y dar a las almas mi pequeño camino. Si Dios misericordioso escucha mis deseos, mi paraíso transcurrirá sobre la tierra hasta el fin del mundo. Sí; QUIERO PASAR MI CIELO PARA HACER EL BIEN EN LA TIERRA”. María pasa su cielo para hacer el bien en la tierra y todos nosotros somos testigos, MARÍA INTERCEDE, es mediadora en el sentido de que interviene.
Nosotros imitar a María, intercediendo por los hermanos, pero sobre todo con la alegría más grande que nosotros podamos darle que es la de continuar haciendo subir al cielo desde la tierra su cántico de alabanza y gratitud a Dios por las grandes cosas que ha hecho en ella y en nosotros.
Y también imitarla con un camino de virtudes, para llegar con ella al cielo.

LA HISTORIA DE HOY TIENES TRES NIVELES:
1.- La Victoria de Cristo JEsús: Jesús ha vencido a la muerte y ha derrotado a la muerte y al mal. Es el nuevo Adán, que destruye el pecado, y conduce a la nueva humanidad a la salvación.
2.- la Victoria de la Virgen María: primera cristiana y primera salvada, participa de la victoria de su Hijo, elevada en cuerpo y alma a la gloria definitiva.
María se abrió totalmente a Dios, le alabó en su Magnificat y con toda su vida, pues radicalmente dócil en su vida respondiendo con su “sí” total a su vocación. Ella siempre con Jesús, y se dejo llenar del Espíritu Santo desde su concepción, para que el Señor pudiera hacer con ella la obra de la maternidad, y de salvación y mediación. Es glorificada en la fiesta de hoy, asociada a la victoria de Jesús en la PAscua, con su cuerpo y con su alma.
3.- Nuestra Victoria: el triunfo de Cristo y de su Madre se proyecta a la Iglesia y a toda la humanidad. En María se condensa nuestro destino. Al igual que su sí fue como representante del nuestro, también el sí De Dios a ella, glorificándola, es un sí a todos nosotros; señala el destino que él nos prepara. En MAría se vive el consúelo y la esperanza de todo el pueblo peregrino en la tierra. Pero hemos sido creados para la Gloria De Dios, para la Alabanza De Dios, y ya hemos recibido esta victoria en la PAscua de Cristo.

La Fiesta de la Asunción es un grito de fe en que es posible la salvación y la plenitud, que va en serio el programa liberado De Dios. En María ya ha sucedido y en nosotros no sabemos cómo y cuándo sucederá. Pero tenemos plena confianza en Dios, pues lo que ha hecho en ella quiere hacerlo también en nosotros. Dejar que María, nos marque el caminito, nos ayude con su ejemplo, con su intercesión y con su auxilio materno.

María, Madre tú que estas cerca del Señor, tira de su manto, y ayúdanos a corresponder con nuestro sí, para vivir para la Gloria, para la Eternidad. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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