LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

HECHOS:
– Hoy escuchaos dos veces el falto de la Ascensión. Primero, en boca de Lucas, que lo cuenta al inicio del libro de los Hechos y después en el evangelio de Marcos. Podríamos decir que la Ascensión es punto de llegada de la misión de Jesús y punto de partida de la misión De la Iglesia.
– Jesús estuvo cuarenta días hablando con sus discípulos del Reino De Dios y prometiéndoles su Espíritu. Entonces le vieron levantarse hasta que una nube se lo quitó de la vista. Unos ángeles les aseguraron que el mismo Señor volvería al final de los tiempos.

SALMO:
“Dios asciende entre aclamaciones, el Señor, al son de trompetas”.
El Salmista proclama la victoria del Señor que asciende entre las alabanzas, nosotros lo cantamos confesando nuestra fe en la victoria de Cristo Jesús.

EFESIOS:
– San Pablo desea que sepan comprender en profundidad el misterio de Cristo y la extraordinaria grandeza del poder que desplegó Dios en su Hijo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo. Cristo es ahora CAbeza y plenituda De la Iglesia y del universo entero.
– Es un himno cristológico, un cántico de alabanza a Dios con el que da comienzo la carta de San Pablo a los Efesios.

MARCOS:
– Al final de su evangelio, San Marcos nos cuenta el último encuentro del REsucitado con sus discípulos, en el que les encomienda su mandato misionero: id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. De un modo muy escueto describe la Ascensión: el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha De Dios.

La fiesta de la Ascensión del Señor es el día de su glorificación definitiva a la derecha del PAdre, pero es el día de su ausencia del mundo; el día desde el cual ya no le vemos en la tierra. Día de ausencia que tendría que ser definitiva para dar a esta esta un carácter de tristeza que no tiene. Es fiesta de alegría ,de alegría por el triunfo del Señor .
Pero también es fiesta de esperanza, es la fiesta que llena nuestro corazón con la esperanza de que donde está nuestra Cabeza, estaremos nosotros, sus miembros.
Ausencia y presencia a la vez. Se ha ido al cielo, está ausente este cuerpo maravilloso de Jesús que veían y tocan los Apóstoles, este cuerpo maravilloso de Jesús que quedó muerto en la cruz, pero resucitó al tercer día y es el mismo que hoy ha subido al cielo. Ausencia de Jesús porque no le vemos, porque no le ven nuestro ojos, porque no le tocan nuestra manos; ausencia de Jesus porque nuestra vida en la tierra lleva consigo la ausencia del Señor. Un sello que, si es triste humanamente, es gozoso también, porque Él ha dicho: “dichosos lo que crean sin haber visto”. Es el gozo de nuestra fe. Pero Jesús está presente, dando fuerza a las palabras de los discípulos a continuar su obras, Jesús está en la Iglesia, protegiéndola, desarrollándola, enseñándola; está Cristo presidiendo a esta Iglesia donde quiera que se reuné, está Cristo en los sacramentos que producen la gracia en las almas; está Cristo en su doctrina.
De muchas maneras está Jesús presente en nosotros, está presente en nuestro entendimiento y en nuestro corazón cuando creemos. Nuestra fe es una presencia de Cristo en nosotros. Esta en nuestra esperanza, porque deseamos el Cielo, debemos estar con Él por siempre. Y está Cristo en nuestro amor, porque el amor es unidad, y le amamos y Él nos ama, y reina y vive presente en nuestro corazón. ausencia y presencia a la vez.

Vamos a acercarnos en la comunión a este Señor que no se ha ido, Él es la fuente de la alegría, es la fuente del amor que vive en nosotros. Tan cerca, tan presente, tan nuestro; todo Él tan entero, que le vamos a comer y a beber. Yo vivo en Él y Él vie en mí. Tan cerca, tan presente, que se hace uno con nosotros.

María, Madre que toquemos siempre el Amor de Cristo, y que vivamos de su presencia entre nosotros. Amén

Un pobre sacerdote +++

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

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