JUEVES XXXIII TIEMPO ORDINARIO

APOCALIPSIS:

– El único digno de abrir el libro y desatar sus sellos: es el León de la tribu de Judá, es el Cordero degollado que ha derramado su sangre para redimirnos. Por esta entrega generosa de la vida, por su sangre se hace esto posible.

– Cristo es el centro de toda la liturgia en el cielo y en la tierra. Él es el sacerdote, Maestro, Palabra, Orante, Templo…, es Él el que da sentido a la historia

– Unidos a Él rezamos y alabamos al Padre y le elevamos nuestra súplica, Él es el pontífice de toda oración por pequeña que sea.

SALMO:

“Has hecho de nosotros para nuestro Dios un reino de sacerdotes”

Celebrar la salvación del Señor, alabar y danzar porque el Señor ama a su pueblo, porque es un amor concreto fiel y eterno. Alabar y bendecir a este Dios amoroso y misericordioso es un honor para todo el pueblo de Dios.

LUCAS:

+ Jesús llora en Jerusalén, pues no acoge la salvación de Dios. Los hombres son incrédulos no son creyentes. Llora por la increencia del pueblo que se ha dejado robar la fe, y esto lleva a que Jerusalén ciudad de Dios sea destruída

+ ¿Qué resumen podría hacer Jesús de la historia de nuestra vida? Todos podríamos aprovechar mejor las gracias que nos concede Dios. Hoy miramos la imagen de Jerusalén, un pueblo que no ha sabido abrir los ojos y comprender el momento de la gracia de Dios.

+ Estar vigilantes, porque Dios viene continuamente a nuestra vidas. Deberíamos preguntarnos, ¿cada uno de nosotros le estamos correspondiendo como él quisiera, o lo estamos defraudando?

María, que seamos siempre de acoger en nosotros la voluntad de Dios y llevarla a cabo. Se tu nuestra fuerza, para que no nos desmoronemos, ni nos volvamos atrás. Amén.

Un pobre sacerdote +++

JUEVES XXXIII TIEMPO ORDINARIO