JUEVES XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ROMANOS:
– San Pablo nos recuerda que todos somos pecadores y que todos somos salvados gratuitamente. Además muestra que todos hemos fallado y que a todos Dios ofrece su salvación gratuitamente, por su gracia mediante la redención de Cristo Jesús. Dios ha tenido paciencia con unos y con otros, Dios siempre es misericordioso.
– No hay que olvidar que hemos sido salvador gratuitamente por Él. Y que la salvación no se compra a base de buenas obras. Estas buenas obras tenemos que hacerlas, pero no son las que nos salvan a modo de paga, sino que es la correspondencia razonable a tanto amor De Dios. Estamos en deuda con Dios y tenemos que agradecerle el que nos haya salvado enviando como Redentor a su Hijo Jesús.
– San Pablo nos invita por lo tanto a ser un poco más humildes en la presencia De Dios, sabiéndonos salvados por su amor y por la sangre de su Hijo. Más tolerantes con los demás, no creyéndonos superiores a nadie.

SALMO:
"Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa".
El salmo es un reconocimiento de los propios pecados, y de la infinita misericordia del Señor. No nos cansemos de clamar al Señor en la angustia, que Él está deseo de salvarnos y de entregarnos aquello que más necesitamos. El Señor tiene un corazón Redentor, que no se cansa de entregarse por nuestra salvación, entreguémosle nuestro pecados, y nuestra vida, para vivir en su salvación, y no en el hombre viejo.

LUCAS:
– Jesús implacable, va contra las actitudes de los fariseos. Lo que provoca también que los fariseos se quejen y se revelen, para provocar la persecución de Jesús que le llevará a la Cruz. Estos se ven totalmente delatados en las palabras de Jesús, y por eso su forma de defenderse es violenta.
– Los fariseos estaban dispuesto a hacer mausoleos a los profetas muertos, y no a obedecer a los protestas vivimos. No quieren acoger que el mismo Jesús les muestra un modo distinto de vivir la fe y la religión.
– Puede pasar también a nuestro alrededor, cuando nos sentimos molestos si somos criticados, y hacemos lo posible por desacreditar, no llegaremos a eliminara a esos protestas que se atreven a llevarnos la contra. A todos nos pasa que nos estorban los profetas vivos, no los muertos, porque muchas veces nos muestran la realidad de nuestra vida, y nos reclaman una verdadera conversión. Y esto se une que siempre queremos tener razón y nos lleva a vivir desordenadamente sin humildad, y sin capacidad de acoger las críticas que muchas veces nos hacen crecer.

María, llévanos a vivir siempre con el corazón puesto en tu Hijo Jesús, y que nos conceda el don de la Humildad. Amén.

un pobre sacerdote +++

JUEVES XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO