JUEVES XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

GÁLATAS:

  • Con dureza reprende San Pablo a los cristianos pues con cierta ligereza abandonan el Evangelio de Cristo, y eligen otras sendas, les llama insensatos y estúpidos, porque se han dejado engañar, embaucar y embrujar.
  • Cuántas veces a nosotros nos pasa como a esta comunidad, que teníamos al mejor, a Jesucristo, y le dejamos escapar. Muchas veces hemos vivido muchas cosas De Dios fantásticas, y una unión muy rica, pero otras veces caminamos hacia atrás, y dejamos que las dudas ganen terreno en nuestra vida.
  • Debemos entrar en nosotros mismos, y con un sincero examen de vida y de conciencia, nos pueden ayudar las preguntas que nos hace San Pablo, dar un repaso a nuestra vida, y mirar hacía donde caminamos, qué nos empobrece, qué hemos perdido, qué debemos cuidar…
  • Uno de los problemas más grande que nos presenta San Pablo, es que nuestra fe no sea un legalismo, un cumplimiento con una serie de oraciones y normas, sino un vivir de la fe y el amor de Cristo Jesús.

SALMO:

"Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo."

El Benedictus nos invita a vivir en la libertad del Señor buscando ante todo la santidad y la justicia De Dios pro encima de todas las cosas, y así vivir siempre en su presencia todos los días de nuestra vida.

LUCAS:

  • Jesús nos sigue enseñando sobre la oración y lo hace con dos ejemplos que nos llevan a caer en la cuenta de que Dios atenderá nuestra oración, porque siempre es bueno, y que debemos perseverar en la oración a tiempo y a destiempo.
  • JEsús nos invita a perseverar en nuestra oración, a dirigir confiadamente nuestras súplicas al Padre, y nos asegura que nuestra oración siempre es eficaz. La eficacia consiste en que Dios siempre escucha. No se hace el sordo a nuestra oración. Debemos cuidar nuestra oración, y pedir vivirla en el Espíritu Santo que es el que hace que todo sea nuevo y conforme a la voluntad De Dios.
  • La oración es un combate en el que hay que perseverar, no vale bajar las manos sino que hay que día a día volver a Dios en este trato profundo de amistad, en la intercesión por los hermanos, en la petición de perdón, en la constate alabanza…

María, Madre llévanos a vivir en oración constante, y sobre todo a cuidar nuestro momento exclusivo para tratar de corazón a corazón con Dios. Amén.

Un pobre sacerdote +++

JUEVES XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

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