JUEVES XXIX TIEMPO ORDINARIO

EFESIOS:
– Hoy contemplamos a san Pablo llevando a cabo una oración de intercesión profunda al Padre, para que robustezca por medio de su Espíritu a toda la comunidad cristiana, para que robustezca al hombre interior de cada uno, y le llene de Amor.,
– San Pablo pone de relieve que es el AMOR el que da consistencia a todo, pues es raíz de todo, que es el que hace que podemos llegar a abarcarlo todo, y que es el que nos lleva a Plenitud. El centro de todo, la plenitud de todo, la clave para entender la historia y las personas, es el AMOR. Si vamos madurando en el amor, iremos madurando hacia la plenitud de vida que Dios nos ha concedido, esto se lleva a cabo por el Espíritu Santo que se está pidiendo, que es el Amor de Dios.
– La oración de san Pablo apunta a que desde el Amor, la fe y la vida cristiana se arraigue cada vez más y con mas fuerza en los cristianos efesios.

SALMO:
«La misericordia del Señor llena la tierra».
El Amor del que habla san Pablo, es esta Misericordia que se encarna en aquello que necesitan de Dios, y que PONEN SUS OJOS EN ÉL Y LO TEMEN, y así el corazón de Dios se conmueve y libra de la muerte, y sacia en corazón en tiempo de hambre.

LUCAS:
+ «He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo!» Este es el deseo del corazón de Jesús, que su fuego de Amor, que su Espíritu Santo esté reinando en todos los corazones de todos los hombres. Como esto no sucede, lo que sucede es que ese fuego provoca división, no directamente, sino indirectamente. Provoca división, por la repulsa de aquellos que no lo viven sobre los que lo viven.
+ Jesús tiene un gran deseo en su ardiente Corazón, de llevar su misión y comunicar a toda la humanidad su amor, su alegría, su Espíritu. Pero Cristo es signo de contradicción, elegir a Cristo puede traer división en una familia o en un grupo humano.

María Madre de Misericordia, enciende en nosotros el fuego del Amor de Dios, intercede por nosotros para que nos llenemos y nos dejemos llenar del Espíritu del Amor. Amén.

Un pobre sacerdote +++

JUEVES XXIX TIEMPO ORDINARIO