JUEVES XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ROMANOS:

– SAn PAblo nos sigue invitando a hacernos esclavos por Amor De Dios, para nuestra santificación, y también para no servir al demonio y sus obras. Ya que los frutos de las malas obras, hacían crecer la muerte espiritual en nuestra alma, y vivir en este mundo como verdaderos muertos vivientes. Pero si vivimos siendo esclavos de Cristo por Amor, los frutos son de santidad, son de vida eterna, de cielo, y además de verdadera felicidad ya en esta tierra. Pero cuánto nos cuesta dejar las actividades de este mundo, de la carne y del demonio, y acoger la Cruz de Cristo en nuestra Vida, vivir en un Amor hasta el extremo, un Amor crucificado.

– Liberados del pecado, somos esclavos De Dios, que nos regala vida eterna por medio de Jesús. Ahora, entregados a Dios, debemos producir frutos de santidad, que acaban en el cielo. Nuestra fe cristiana es libertad interior, victoria sobre el mal y sus instintos. Esto nos lleva a una verdadera unión con Cristo.

SALMO:

“Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.”

Es dichoso aquel que no se deja guiar por los hombres impíos, ni va siguiendo el pecado, sino que busca al Señor día y noche, y vive según sus mandatos. Dejemos que el Señor nos guíe por sus caminos para que nos lleve a buen puerto.

LUCAS:

– Hoy Jesús pone de manifiesto el deseo de su corazón, prender fuego a la tierra, es el deseo de que el fuego de su Espíritu, el fuego de su Amor reine en todos los corazones, y ya no se viva de otros amores, sino del Amor que es llama que no se apaga.

– Pero a continuación vemos como el Evangelio es causa de división, pero no que el Evangelio busque división, sino que el no querer acoger a JEsús en nuestra vida, nos lleva a vivir contra Él, y de este modo los que viven en el Señor, que viven en La Luz, muestran las tinieblas de nuestra vida, y esto nos hace revelarnos, porque no queremos muchas veces vivir según La Luz, y esto nos ofende, nos hace daño.

– Jesús tiene dentro un ardiente deseo de llevar a cabo su misión y comunicar a toda la humanidad su amor, su alegría, su Espíritu. Pero es Signo de Contradición, optar por Cristo puede traer división incluso en la misma familia.

– Jesús es manso y humilde de corazón, pero lleva dentro un fuego que le hace caminar hacia el cumplimiento de su misión y quiere que todos se enteren y se decidan a seguirle.

María, enamoranos de tu Hijo Jesús, para que arda en nosotros el fuego de su Amor. Amén.

Un pobre sacerdote +++

JUEVES XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO