JUEVES XXIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

1 CORINTIOS:
– El tema de este capítulo de San Pablo es la Resurrección. Dificultad por parte de los griegos para concebir la resurrección del cuerpo. Hoy da testimonio de la verdad básica de la fe cristiana: que Cristo resucitó. La expone de un modo sencillo: “el evangelio que os proclamé y en el que estáis fundados y que os está salvando.. que Cristo murió, que fue sepultado, que resucitó al tercer día, que se apareció.” Y para mostrar la veracidad recuerda unas cuantas de las apariciones del Resucitado.
– Evangelizar es anunciar a Jesús resucitado, vivo hoy. Ésta es la base de nuestra fe, no se trata de un milagro más, es el acontecimiento por excelencia, en que Dios ha mostrado cuál es su programa de salvación, que empieza en Cristo y seguirá en nosotros.

SALMO:
“Dad gracias al Señor porque es bueno”
Alegrarnos por las hazañas del Señor, pero sobre todo por su resurrección.

LUCAS:
– La escena cuenta el contraste entre el fariseo Simón, que ha invitado a Jesús a comer, y aquella mujer pecadora que nadie sabe cómo ha logrado entrar en la fiesta y colma a Jesús de signos de afecto. Y Jesús la perdona, esto es provocativo en la casa de un fariseo que le ha invitado. Jesús pasa por encima de cualquier respeto humano, y muestra la importancia del amor y del perdón.
– Jesús nos enseña que se le perdona porque ha amado, “sus pasados están perdonados, porque tiene mucho amor”, como que ha amado porque se le ha perdonado, “amarás más aquel a quien se le perdonó más.
– Nosotros tenemos que ser portadores de este perdón, de la misericordia del Señor, y lo hacemos con nuestra acogida humana, con ella ayudamos a los demás a rehabilitarse, haciéndoles fácil el caminito de la esperanza. Y todo porque se nos ha perdonado mucho a nosotros y por tanto deberíamos ser más tolerantes con los demás, sin constituirnos en jueces prestos siempre a criticar y a condenar.
Dios es rico en Misericordia. Lo ha demostrado en Jesús, y lo quiere seguir mostrando también a través de nosotros. – Podemos fijarnos en personajes:
· Simón el fariseo que encarna la espiritualidad de los escribas y fariseos, autosuficiente, o fiada en sus propios méritos; los ejecutores serviles de la ley creen que con sus observaciones convierten al mismo Dios en su acreedor. Es una frialdad funcionaría, que se muestra en su forma de no tener atención por Jesús.
· La pecadora, un desastre de mujer, que se ha metido en muchos fangos. Pero sabe quien es Jesús, le ha visto, ha sentido su forma de obrar, y sabe que Él acoge a personas como ella. No la importa el que dirán y por eso irrumpe en medio de gente tan puritana, provoca la impureza legal, pero ella necesita una palabra de acogida y de perdón.
· Jesús, que consiente que se acerque la mujer, porque ha venido a salvar a los pecadores. Y lo hace no esperando a que el pecador cambie, no a amarles porque se han convertido, sino que les ama y perdona y así tienen oportunidad de conversión, de un nuevo camino. Jesús no sólo ama a los hijos adorables y perfectos, sino a todo, también a los imperfectos. Por eso dice que amará más a quien se le perdonó más. Es la experiencia y la fe en el amor incondicional y misericordioso del Padre la que provoca estas palabras de JEsús, es la confianza la que desencadena la dinámica de respuesta al Amor. Amor a quien con tanta generosidad le ama.
– El perdón viene De Dios gratuitamente, de su misericordia, que se adelante y es motivo de arrepentimiento humano. El amor mostrado por la mujer expresa la acogida del perdón. Dios perdona a todos sus hijos antes de que ellos se arrepientan. Lo que sucede es que no son capaces de recibir el perdón si no se arrepienten.
– No debemos olvidar que la enseñanza hoy es para Simón fariseo, que se creía justo, pero que vivía en la frialdad, la tibieza, la mediocridad…, Jesús le ama profundamente para que pueda arrepentirse y vivir de misericordia.

María, Madre que sepamos encontrar quienes somos en el pasaje del Evangelio de hoy y experimentar el Amor misericordioso de tu Hijo que no deja de buscarnos y entregarse por nosotros. Amén.

Un pobre sacerdote +++

JUEVES XXIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

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