JUEVES XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

COLOSENSES:
– La mejor oración que San Pablo sabe puede hacer por la comunidad cristiana es pedir que en todo vivan según la voluntad De Dios, para fructificar en toda obra buena y vivir en todo agradando a Dios. Es vivir en la salvación De Dios, como lo que Dios ha hecho por nosotros, como verdaderos hijos De Dios. Es un pedir que la comunidad siga adelante, que profundice en su conocimiento de la voluntad De Dios y le agrade en todas sus obras.
– También nosotros debemos examinarnos, y ver si existe en nuestra vida esa mezcla de conocicimiento De Dios y de buenas obras en nuestra vida, y de este modo llevar una vida digna del SEñor. Para ello también debemos preguntarnos si hemos dejado la vida que estaba dominada por las tinieblas, y si hemos pasado al reino de La Luz. Si caminamos en la verdad, en la sinceridad, o si andamos a medias, entre penumbras, con una vida a medias tintas.

SALMO:
«El Señor da a conocer su salvación».
El gran deseo De Dios es que conozcamos, esto es que vivamos en su salvación, en su misericordia, en su fidelidad. Y por esto le alabamos porque su salvación es verdad para aquellos que le acogemos en nuestra vida.

LUCAS:
– Hoy en el Evangelio escuchamos la llamada vocacional De San Pedro y de los otros primeros discípulos para ser pescadores de hombres. Y la viven después del fracaso de su noche, donde no han pescado nada, y Jesús les invita a remar mar a dentro, y a echar las redes. San Pedro se fía de la Palabra de Jesús, y entonces sucede lo inesperado, la pesca milagrosa, pero sobre todo la llamada De Dios a ser pescadores de hombres.
– Pescadores de hombres, es evangelizar, convencer, ofrecer de parte De Dios a cuantas más personas mejor la buena noticia de amor y de salvación, de misericordia infinita. Y los apóstoles, igual que nosotros al encontrarnos con el Señor, hemos vivido un sentimiento de admiración y asombro por Cristo, y la convicción de que vale la pena dejarlo todo y seguirle, para colaborar con él en la salvación del mundo. Ya que el Señor confía de este modo en nosotros, no pongamos la confianza en modos de hacer, o en métodos, sino en la fuerza del Amor misericordioso De Dios ,que se muestra en la palabra de Jesús. Y vivir todo no en nombre propio, sino EN NOMBRE DE JESÚS.

María, Madre que vivamos de la Palabra de tu Hijo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

JUEVES XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO