JUEVES XXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

1 TESALONICENSES:

– La comunidad es una gran alegría para el apóstol, pues después de tanto trabajo, es motivo de aliento, de ánimo, y esto es porque es una comunidad fiel al Señor y que de verdad vive como el Señor quiere, y su Caridad se hace presente en aquellos que se acercan a vivir en o cerca de dicha comunidad.

– El apóstol después de este agradecimiento, les comunica su oración diaria, pero lo más hermoso, es que les dice que pide para ellos, que el Señor les haga rebosar en amor muto y en amor a todos; no hay nada como el Amor, y esto es lo que le pide a Dios de lo que no sólo les llene sino que rebosen, que esa comunidad rezume por todos sus poros el Amor De Dios.

– Podríamos decir que es una dinámica de tres tiempos:

1. El apóstol se entrega por completo, gratuitamente y desinteresadamente a la comunidad con un amor paterno y materno, para que conozcan el Amor De Dios y puedan vivirlo.

2. Pero en esta entrega también se recibe, y por eso recibe el ánimo y la generosidad de la comunidad que también sostienen la fe del apóstol. Esto se debe a la verdadera entrega sin guardarse nada al Señor, de modo que es el Espíritu Santo quien rige, sostiene, alienta y da vida a esa comunidad, y a todos los que entran en contacto con ella.

3. Y eso lleva a que el apóstol rece intensamente por las personas, por la comunidad, para que la fuerza del amor De Dios transforme por completo lo que quede por transformar. Para que el Amor De Dios colme y haga rebosar a esta comunidad, miembro por miembro, situación tras situación.

SALMO:

“Sácianos de tu misericordia, Señor, y estaremos alegres.”

Le pedimos a Dios un corazón sensato, para no dejarnos llevar por otros dioses, sino para vivir en la misericordia del Señor, y saber aprovechar la vida en su amor, y también vivir en alegría y júbilo, y las obras de nuestras manos sean prósperas, no porque se busquen a sí mismo, sino porque dejan obrar a Dios.

MATEO:

– Una consigna da al principio el Señor en el Evangelio, “estar en vela”. Este estar en vela no es para buscar otras cosas, sino par esperar siempre a Dios en nuestra vida, es para vivir pensando en la última venida del Señor, y tras la posibilidad de condenación y de salvación; vivir pidiendo que venga el Reino del Señor definitivo, y con una mirada alta de vida eterna.

– Pero también este estar en vela, debe ser traducido a nuestro día a día, y esto es vivir en cada instante de nuestra vida en su Voluntad, en lo que más agrada a Dios. Por lo que es evidente que esto se muestra en las obras concretas de cada día, cada una de ellas tiene que oler a Dios y a eternidad, para que no se contamine del olor de la podredumbre del pecado, y de las obras que sólo buscan para este mundo.

– Hoy tenemos dos comparaciones muy expresivas: el ladrón puede venir en cualquier momento, sin avisar previamente; el amo puede regresar a la hora en que los criados menos se lo esperan. En ambos casos, la vigilancia hará que el ladrón o el amo nos encuentren preparados. Que importante es que nos recomienden la vigilancia en nuestra vida, pero mucho más la Fe Vigilante.

– Estad en vela: buena consigna para la Iglesia, pueblo peregrino, pueblo en marcha, que camina hacia la Venida última de su Señor y Esposo. Buena consigna para unos cristianos despiertos, que saben de dónde vienen y a dónde van, que no se dejan arrastrar sin más por la corriente del tiempo o de los acontecimientos, que no se quedan amodorrados por el camino. Estar en vela no significa vivir con temor, ni con angustia, pero sí en el Amor De Dios y con seriedad y responsabilidad. Todos queremos escuchar las palabras del Señor: “muy bien siervo bueno y fiel entre el gozo de tu Señor”.

María Madre tu que supiste estar en vela, llévanos a buscar el Cielo cada día en lo más concreto y sencillo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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