NÚMEROS:

– Hoy vemos las inclemencias de vivir en el desierto y que cuando no falta una cosa, falta otra, hoy es la falta de agua, que lleva a una nueva rebelión y protesta del pueblo. Pero Moisés y Aarón siguiendo la inspriación De Dios, obtienen agua de la roca. Dios, una vez más, se ha mostrado benigno con su pueblo.

– Situaciones parecidas pueden suceder en nuestra vida: descontento contagioso, protestas, ingratitud, olvido de lo bueno para fijarse sólo en lo malo. PEro debemos sabe orar en nuestros disgustos, y en nuestras dificultades, verlo todo desde Dios, no con un ánimo ofendido, sino buscando la voluntad De Dios y el bien del pueblo, no nuestro propio honor o prestigio. De este modo debemos experimentar en nuestra propia vida la duda y el desánimo nos pueden ayudar a ser más comprensivos con los demás. Todo eso nos recuerda que no son nuestras fuerzas las que van a salvar al mundo. Sino la gracia, siempre activa De Dios.

SALMO:

  «Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón»

  Ponerse en manos del Señor es lo que hace el salmista, pues considera a Dios su roca, y por otro lado sabe que no puede vivir nada sino es por Él, que le conduce, le guarda y le guía.

MATEO:

– Hoy vemos la alabanza de Jesús a PEdro, constituyéndolo como autoridad en su Iglesia y, a la vez, una reprimenda muy dura al mismo Pedro, porque no entiende las cosas De Dios. Jesús le alaba porque ha sabido captar la voraz De Dios y con tres imágenes, le constituye como autoridad en la Iglesia, la imagen de piedra, roca fundacional De la Iglesia; la de las llaves, potestad de abrir y cerrar en la comunidad y la de atar y desatar.

– Como en san Pedro, en nosotros pueden coexistir una fe muy sentida, un amor indudable hacia Cristo, y a la vez la debilidad y la superficialidad en el modo de entenderle. Todos tendemos a hacer una selección en nuestro seguimiento de Cristo. Le confesamos como MEsías e Hijo De Dios. Pero ya nos cuesta más entender que se trata de un MEsías crucificado, que acepta la renuncia y la muerte porque está seriamente comprometido en la liberación de la humanidad. No nos agrada tanto que sus seguidores debamos recorrer el mismo camino.

María, Madre llévanos a poner toda nuestra vida en manos de tu Hijo, para que en todo se haga su voluntad y no la nuestra. Amén,

                          Un pobre sacerdote +++

JUEVES XVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO