JUEVES XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

JEREMÍAS:
– El profeta muestra como a Dios no le agrada la actitud del pueblo, y pone como testigos a los cielos. Dios sólo había hecho el bien, había liberado al pueblo, lo había conducido con cariño inmenso a la tierra prometida. Y el pueblo de Israel al principio en el destierro, respondió amando al Señor con amor de novia y le seguía. Pero después sucedieron muchas infidelidades, profanaron la Alianza con toda clase de idolatrías, y lo más deplorable es que los jefes y sacerdotes del pueblo fueron los primeros en dar mal ejemplo a todos. Abandonan todos a la fuente de agua viva, y se van a aljibes agrietados que no retienen el agua.
– Hoy Dios también dice esta palabra para nosotros. Y nos deberíamos preguntar, ¿hemos aflojado en nuestro amor primero y en nuestra memoria agradecía hacia los beneficios continuos De Dios? ¿Hemos sido infieles a la Alianza que el Señor ha hecho con nosotros?

SALMO:
“En ti, Señor, está la fuente viva”.
El salmo nos ayuda a reconocer tanta misericordia derramada De Dios, y cómo Él es la fuente de agua viva a la que debemos ir si queremos vivir en La Luz De Dios.

MATEO:
– Dentro del texto de hoy hay una profecía del profeta Isaías, que es digna de ser tomada en consideración por nosotros, y que sería bueno reflexionar en un rato de silencio ante el sagrario, para ver cómo está nuestro corazón: “Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los curé”. A lo que Jesús añade: “Bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos por oyen”. ¿Cómo está nuestro corazón? Es la pregunta del día, pero sobre todo en relación a si dejamos que la gracia De Dios viva en nosotros, y lo tenemos abierto, para que el Señor pueda hacer su obra en nosotros, o en cambio, lo tenemos embotado por nuestras cosas que no nos dejan entrar en Él.
– Uno entienden y otro no, porque son duros de oído y han cerrado los ojos par no ver ni quieren convertirse. Nosotros en cambio, hemos recibido De Dios el don de la fe y con sencillez debemos intentar responder a este don des nuestra vida. Sabemos que Dios tiene un proyecto de salvación con nosotros en Cristo, y debemos seguirlo día a día.
– Podríamos decir, que nosotros hemos recibido más gracias De Dios que otros muchos (esto no es que a otros no se las dé, sino que nosotros las hemos recibido, acogido), deberíamos ser también mucho más generosos en nuestra aceptación de su semilla y dar más frutos que otros.

María, Madre, ayúdanos a abrir nuestra vida de par en par a la acción del Padre en todo momento y en todo lugar. Amén.

un pobre sacerdote +++

JUEVES XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO