JUEVES XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ÉXODO:
– Moisés pregunta el nombre De Dios. Y el nombre De Dios es «soy el que soy», qu eno hay que entender tanto desde lo filosófico, sino desde lo existencial e histórico: «soy el que estoy ahí cerca de ti». Es el Dios de los patriarcas, el Dios de las promesas, el que ha decidido estar siempre ayudando a su pueblo, en el pasado, en el presente y en el futuro.
– Nosotros podemos invocar el nombre De Dios, como una Presencia De Dios que intercede por nosotros, como Dios con nosotros, pues así llamamos también a Jesús, Emmanuel, el Dios con nosotros. Y nos damos cuenta, vemos que nuestra vida refleja la intervención de este Dios fiel, que obra la Alianza que nos salva.
– Invocar el nombre De Dios, y el nombre de Jesús, es una oración que nos ayuda a pedir que Dios esté cerca de nosotros, y que este Dios con nosotros, sea salvador en nuestra vida, pues si decimos Yahvé, decimos el Dios que está cerca; y si decimos Jesús, decimos Yahvé salva, el Dios que está cercano a nosotros es nuestro Salvador.

SALMO:
«El Señor se acuerda de su alianza eternamente»
Que bueno es hacer memoria de las obras que el Señor ha hecho con nosotros, y actualizar su salvación, pues su Salvación, su Alianza, no sólo es cosa del pasado, sino que es la que nos ha construido ahora, y la que sigue obrando en nosotros.

MATEO:
– El Evangelio escueto de hoy nos invita primero a ir a Jesús: VENID A MÍ, y no a ir a otros dioses, ya tenemos un lugar donde descansar, el corazón abierto de Jesús, que permanece abierto en el Sagrario, para que vayamos a dejar todos los cansancios y agobios, pues sabemos que sólo en Él encontramos el verdadero alivio, lo que necesita nuestro corazón. No tanto porque Jesús nos de lo que nosotros queremos como a los niños pequeños, sino que nos educa y nos da lo que verdaderamente conviene a nuestra alma y a su obra de salvación en nosotros.
– Pero por otro lado Jesús nos invita a coger nuestra Cruz, descansar en Él no significa que no vivamos nuestra cruz, nuestro sufrimientos, son que vamos a Jesús a aprender a Amar y a Cargar con la cruz, no según nuestro criterios, sino según su corazón, con la mansedumbre y la humildad de Corazón que son capaces de transformar el peor de los sufrimientos, en un encuentro de bendición para con Dios, y de lo que era una carga sea un descanso y una verdadera obra de Amor De Dios. Además es llevadero, porque no la cargamos solos, el mismo Jesús ha decidido cargarla con nosotros y ser nuestro refugio y fortaleza.

María, Madre que siempre vayamos a tu Hijo Jesús, y que aprendamos de Él a cargar con la CRuz de cada día, y amar en lo que nos toca vivir. Amén.

Un pobre sacerdote +++

JUEVES XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO