JUEVES XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ISAÍAS:
– Hoy escuchamos una profecía hecha oración. Con una metáfora muy expresiva del parto. El pueblo se compara a una mujer encinta cuando le llega el parto y se retuerce y grita angustiada, y tiene que reconocer que, después de tantos esfuerzos, confiando en sí mismos, resulta que concebimos, nos retorcimos y dimos a luz… viento, no trajimos salvación al país, no le nacieron habitantes al mundo.
– Es un parto ridículo, que se parece a tantos fracasos en nuestra vida. Fiados de nuestras propias fuerzas, de nuestra técnicas y nuestros talentos, parecía que íbamos a resolver todos los problemas. Pero dimos a luz sólo viento, no llega la salvación a este pueblo. Debemos por tanto olvidarnos un poco de nosotros mismos y confiar en el Señor que nos sostiene.

SALMO:
“El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra.”
La antífona del Salmo resume el amor de enamorado que tiene Dios con nosotros su pueblo, y del cuál tenemos que aprender a vivir cada día. Dios siempre esta obrando a nuestro favor, nos mira con misericordia, su ternura se desborda con nosotros, nosotros debemos corresponder a tanto amor, debemos vivir de cara a Dios y según su Amor que hace que estemos grabados en su corazón.

MATEO:
– El Evangelio escueto de hoy nos invita primero a ir a Jesús: VENID A MÍ, y no a ir a otros dioses, ya tenemos un lugar donde descansar, el corazón abierto de Jesús, que permanece abierto en el Sagrario, para que vayamos a dejar todos los cansancios y agobios, pues sabemos que sólo en Él encontramos el verdadero alivio, lo que necesita nuestro corazón. No tanto porque Jesús nos de lo que nosotros queremos como a los niños pequeños, sino que nos educa y nos da lo que verdaderamente conviene a nuestra alma y a su obra de salvación en nosotros.
– Pero por otro lado Jesús nos invita a coger nuestra Cruz, descansar en Él no significa que no vivamos nuestra cruz, nuestro sufrimientos, son que vamos a Jesús a aprender a Amar y a Cargar con la cruz, no según nuestro criterios, sino según su corazón, con la mansedumbre y la humildad de Corazón que son capaces de transformar el peor de los sufrimientos, en un encuentro de bendición para con Dios, y de lo que era una carga sea un descanso y una verdadera obra de Amor De Dios. Además es llevadero, porque no la cargamos solos, el mismo Jesús ha decidido cargarla con nosotros y ser nuestro refugio y fortaleza.

María, Madre que siempre vayamos a tu Hijo Jesús, y que aprendamos de Él a cargar con la CRuz de cada día, y amar en lo que nos toca vivir. Amén.

Un pobre sacerdote +++

JUEVES XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO