JUEVES XIV SEMANA TIEMPO ORDINARIO

OSEAS:
– Hermoso canto de Amor que Dios tiene a su pueblo. Los rasgos son de un amor paterno por el hijo que lleva en brazos, al que acaricia y besa, al que le enseña a andar, al que atrae con lazos de amor. Pero el hijo es infiel, el pueblo ha roto la alianza. Y Dios no castigas, sino que vuelve a perdonar una vez más. Lo propio De Dios no es castigar, sino amar y perdonar. No es un enemigo siempre al acecho, sino el amigo que está en medio de su pueblo.
– Nosotros cuando tengamos que reconocer nuestro pecado, haremos bien en acordarnos de que el Señor no puede dejar de amarnos, a pesar de lo que hayamos hecho. Dios sigue enamorado de la humanidad.

SALMO:
“Que brille tu rostro, Señor, y nos salve.”
Con el salmo acudimos al Señor con toda confianza, para que su Amor brille, para que no salve, para que nos visite y no se aparte de nosotros. Dejemos que el Señor nos cuide pero no nos olvides que debemos también nosotros cuidar como el Señor nos cuida, ser misericordiosos como el Señor es misericordioso con nosotros.

MATEO:
– Jesús da a sus apóstoles, y por ende a todos los miembros De la Iglesia, una consignas, para que podamos cumplir la misión a la nos llama y elige, siguiendo su estilo y no según el nuestro:
+ Ante todo, lo que hay que anunciar es el REINO DE DIOS, el proyecto salvador De Dios, que se cumple en Jesús. No venimos a otra cosa sino a mostrar a Jesucristo y hacerle amar y servir.
+ Pero a las palabra deben seguir los hechos: curar enfermos, resucitar muertos, limpiar leprosos, echar demonios… Esto nos sólo en signo, sino en sentido literal, es necesario confiar en la acción sobrenatural De Dios. Y luego también dar testimonio además en lo más cotidiano. Que toda nuestra vida sea un reflejo del Evangelio, del Reino que anunciamos.
+ Dar gratis lo que hemos recibido gratis, esto no es sólo que no queremos ningún interés económicos, sino que no buscamos ninguna recompensa humana, sino que buscamos a Dios, y anunciar el Evangelio, y Él es nuestra recompensa. Su Amor nos basta.
+ Hay que vivir la Pobreza Evangélica, que no se apura en medios materiales, oro, plata, vestidos, alforjas, sino en la ayuda De Dios y en la fuerza de su palabra, esto es vivir en las manos De Dios, abandonados en su voluntad, y confiando en la acción de su Amor misericordioso.
+ Y por último el Aviso de que en lugares seremos recibidos y en otros no, y nos invita a sacudir el polvo de nuestro pies. Pero yo creo que si tenemos al Señor, y le anunciamos con todo nuestro ser, el Señor ya es nuestra recompensa, que mejor que tenerle a Él.

María te pedimos con todo el corazón, que nos ayudes a dar gratis a semejanza de tu Hijo; que seamos generoso en la entrega y no nos guardemos nada en nosotros mismos; que confiamos ante todo en la fuerza De Dios y no en los talentos que Dios nos da; ayúdanos a dar testimonio con nuestras palabras y obras, y que dejemos hacer obras grandes al Espíritu de tu Hijo; pero que sobre todo no dejemos de anunciar y mostrar a tu Hijo Jesucristo y su Reino de Salvación. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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