JUEVES VI TIEMPO ORDINARIO

GÉNESIS:

– El final del diluvio acaba con la alianza que Dios sella con Noé y su familia, y con el inicio de una nueva humanidad. El juicio De Dios ha sido justo, pero salvador y misericordioso. De echo hay una señal que recordará esta alianza, el Arco iris, que es el recuerdo de la bondad y las promesas De Dios, y que Dios siempre está dispuesto al perdón y a dar una nueva oportunidad al hombre arrepentido que busca su presencia.

– Es verdad que Dios es misericordia y que está siempre dispuesto a cumplir sus promesas, pero también nos pone una exigencia a nosotros, que respetemos a nuestros hermanos, porque cada uno de ellos es imagen De Dios. De este modo faltar al hermano, es faltar al mismo Dios.

– De este modo cada vez que veamos el Arco iris, podemos recordar que Dios siempre tiene paciencia, que nos perdona, que siempre está dispuesto a hacer salir su sol después de la tempestad, su paz después de nuestras guerras; y a la vez que también nosotros hemos de abandonar toda acción mala contra el prójimo, y tomar la decisión de amar a los hermanos y a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas.

SALMO:

“El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra”

Es un salmo de carácter penitencial, que reconoce su propia indigencia y pecado, con un verdadero lamento a Dios, pero también con la confianza puesta en quien es quien da alimento y calor a nuestra vida, y el único que puede sacarnos del pecado y llevaron a vivir en plenitud.

MARCOS:

– Hoy volvemos a escuchar esa pregunta esencial de Jesús: ¿quién decís que soy yo? Pedro responde con su característica prontitud y amor. Pero su fe no es madura, por eso en cuento sucede el anuncio de la Pasión, Pedro se vuelve atrás y el mismo Jesús le dice que se aparte de Él, porque eso no lo dice en fe, sino por pensamiento del demonio.

– Nosotros hemos respondido ya esta pregunta de Jesús, optando por Él y viviendo cerca de Él buscando su presencia. Pero deberíamos preguntarnos con humildad, si de veras aceptamos a Jesús en toda su profundidad, o con una selección de aspectos según nuestro gusto, como hacían los apóstoles. Una cosa es saber quién es Jesús, y otra es vivir su estilo de vida, incluida la cruz, con una total coherencia.

– Señor Jesús, te acepto como el Mesías, el Hijo De Dios. Te acepto con tu cruz. Dispuesto a seguirte no sólo en lo fácil, sino también en lo exigente de la vida. Quiero vivir contigo para la salvación del mundo.

MAría, Madre, enséñanos a vivir en manos de Jesús, y en una total entrega de Amor. Amén .

Un pobre sacerdote +++

JUEVES VI TIEMPO ORDINARIO