JUEVES SEGUNDA SEMANA TIEMPO ORDINARIO

1 SAMUEL:
– Hoy vemos los celos de Saúl, pues David recibe los cánticos de la muchachas, y esto se debe a que David tenía más carisma y se estaba mostrando como un buen líder militar. Saúl decide matarlo, pero su hijo Jonatán, logra convencer a su padre de que abandone ese plan y prometa respetar la vida de David. Son historia humanas, pero Dios escribe su historia por medio de ellas, David es cuidado por Dios, adornado con cualidades humanas, con un corazón grande que le llevará a perdonar a Saúl su perseguidor, y a servirle toda su vida.
– Al ver esta historia, nos podemos colocar en lugar de los distintos personajes, y ver cuáles serían nuestras reacciones ante las distintas situaciones. Estaría bien hacerlo a modo de examen de conciencia y para convertir el corazón.

SALMO:
“En Dios confío y no temo”
Vivir de la misericordia y en la misericordia De Dios, es lo que nos da una confianza extraordinaria, pues sabemos que Dios siempre sale fiador pro nosotros y siempre está a nuestro lado para defendernos en los momentos de peligro. Por eso debemos dejar a un lado el temor, e ir a descansar toda nuestra vida al Señor que vive y nos ama.

MARCOS:
– “Mientras la muchedumbre busca satisfacer sus deseos de ser curados, el Señor busca a sus discípulos para que le ayuden. En su misericordia, el Señor necesita la colaboración de sus discípulos, que ellos no busquen su necesidad, sino que se fijen en las necesidades de su Señor, que corre el riesgo de ser estrujado por la muchedumbre.” (Del comentario del Magnificat).
– Que detalle más bonito nos pone el comentario del Magnificat, enseñándonos que debemos también nosotros cubrir las necesidades del Señor para vivir en su voluntad, y para que Él pueda hacer su obra en los hermanos.
– El Señor además aparece como el que ha curado a los enfermos, liberado del maligno y predicado como ninguno, aparece como el profeta y el liberador del mal y del dolor, por eso no es de extrañar que todo el mundo quiera estar con Él y tocarlo.
– El Señor sigue curando, liberando y predicando es sus sacramentos, en especial en la Eucaristía, donde sana de verdad, donde se hace alimento, y nos da su propia vida para luchar contra el mal, se hace maestro, médico y alimento para cada uno de nosotros.

María, Madre que seamos capaces de buscar a Jesús por encima de todas las cosas, y enamorarnos cada día más de Él. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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