JUEVES III ADVIENTO

ISAÍAS:
– Que expresión tan llena de ternura y amor del profeta: «…por un instante te escondí mi rostro, pero con amor eterno te quiero.» Aunque pase lo que pase en nuestra vida el Señor nos ama con amor eterno, y no va a cambiar su amor por nosotros, pero es dramático que Él nos ame con un amor así, y nosotros en cambio estemos a nuestra cosas y le dejemos de lado. Dejémonos amar por este Amor Eterno, pero respondamos con nuestro pobre amor temporal, poniendo toda la carne en el asador.
– Dios siempre es fiel, aunque el pueblo de Israel se infiel. En esta fidelidad se ve en el texto del profeta, que los planes de Dios son de salvación, que Dios ofrece el perdón a Israel, le muestra su afecto, le invita a retornar a su lado.
– La unión del Señor con el pueblo por la alianza se compara a la de un esposo con su esposa. Por el pecado, la esposa se ha mostrado infiel. El Señor ha repudiado a la esposa infiel. Pero el repudio ha sido sólo por un momento, para que la esposa experimente la amargura de la separación de Dios. El amor no deja al esposo prolongar la ausencia.

SALMO:
Es la súplica de un enfermo o perseguido que recobró su vida cuando ya bajaba a la fosa, ha de se también nuestro canto de acción de gracias ante el anuncio de una salvación que es total, pues consiste en la protección y amor de quien todo lo puedo: el Señor.
«Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.»
Cuan importante es clamar al Señor cuando estamos necesitados, pero todavía más es vivir una acción de gracias y una alabanza por lo que el Señor ha hecho por mí, así reconoceremos que lo mejor es estar con el Señor pase lo que pase en nuestra vida.

LUCAS:
– Cuantas veces nosotros igual que los fariseos, frustramos la obra del Señor, su designio para con nosotros. Esto se debe a que buscamos más nuestro caminos que los suyos, y queremos hacer las cosas a nuestra manera, y pensar según nuestro criterios. Cuanto cuesta ser humilde y rendir todo delante del Señor.
– Por otro lado como cuesta ser como Juan Bautista, que su misión fue abrir el camino a Jesús y desaparecer cuando Él llego. Cuanto nos cuesta dejar que el Señor pase por nuestra vida y Él sea el importante. Y además Juan es un hombre que da ejemplo de austeridad, de mortificación, y también nos cuesta este camino.
– En este adviento se repite la invitación de Dios, a volver más decididamente a su amor, dispuestos a dejar de lado todo lo que nos distrae y nos separe de Dios.

María, Madre, que no busquemos otros amores fuera de tu Hijo Jesús, que no nos distraigamos y no frustremos el plan de Amor que el Señor quiere hacer con cada uno de nosotros. Amén.

Un pobre sacerdote +++

JUEVES III ADVIENTO