JUEVES II SEMANA DE CUARESMA

JEREMÍAS:
– Maldito quien pone su confianza en el hombre, en lo humano, en la fuerzas propias, en la carne. Este será estéril como cardo raquítico en la tierra seca. Lo humano se seca, no tiene fuerza por si mismo, y no llega a dar la talla según el corazón del Señor.
– Bendito el que confía en el Señor, ése si dará fruto, como un árbol que crece junto al agua. Sólo el Señor es capaz de dar vida y vida abundante, hay que confiar en Él vivir en Él y no en los hombres. Sólo confiar en los hombres, para que me lleven al Señor, y para ejercitar la caridad en el Señor.

SALMO:
“Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor”
El Señor es quien nos guía y nos sostiene para dar frutos, por eso debemos dejar de vivir en nuestras manos para vivir en las manos del Señor.

LUCAS:
– La parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro nos vuelve a colocar en la misma pregunta que las dos lecturas anteriores: ¿EN QUÉ PONEMOS NUESTRA CONFIANZA EN ESTA VIDA?
– El rico la puso en sus riquezas y falló. En el momento de la verdad no le sirvieron de nada. El pobre no tuvo esas ventajas en la vida. Pero se ve que sí había confiado en Dios y eso le llevó a la felicidad eterna.
– El rico estaba demasiado lleno de riquezas e ignoraba la existencia del prójimo. Era insolidario y además no se dio cuenta de que en la vida hay otros valores más importantes que los que él apreciaba. Esto nos pasa a nosotros mucho, y nos lleva a vivir siempre de modo desordenado poniendo nuestro corazón en lo que no es verdaderamente importante.
– Todos tenemos ocasiones en que casi instintivamente buscamos el placer, el bienestar, los apoyos humanos. Estamos apegados a cosas y a personas y esto nos pasa a todos. No se trata sólo de riquezas económicas, tenemos otros apegos tal vez, que a veces ni siquiera nos damos cuenta, pero nos roban el corazón.
– Por otro lado hay mucho Lázaros en nuestra puerta, y en esta Cuaresma, el Señor nos invita a que la caridad para con los demás sea concretada en nuestro día a día, para salir de nosotros mismos y de nuestras cosas e ir a Él.

María, Madre, llévanos a poner nuestra confianza en tu Hijo Jesucristo. Amén.

Un pobres sacerdote +++

JUEVES II SEMANA DE CUARESMA