JUEVES DESPUÉS DE CENIZA
DEUTERONOMIO:

– Hoy el Señor presenta dos caminos bien claros para seguir. Y aquí vemos que a los que son fieles Dios los colma de bendiciones, y si siguen la voluntad De Dios, van hacia la vida. Pero a los infieles les esperan desgracias de las que ellos mismos tendrán la culpa, pues si se dejan arrastrar por las tentaciones y adoran a dioses extraños, están eligiendo la muerte.
– Es clara la lectura y hoy la misma opción se nos presenta a nosotros, de nosotros depende que elegimos en la vida, y no sólo con la boca, sino también con las obras y con todo el corazón.

SALMO:
"Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor"
Alabanza a los hombres que no se dejan llevar por el pecado, y ponen toda su vida en el Señor. Es una continuación perfecta de la primera lectura del día de hoy. Y pone el salmista dos ejemplos muy gráficos, el primero es el árbol que vive al borde de la acequia, que tiene agua para vivir, entonces crece lozano y frondoso. Y los impíos los compara con la paja que no vale para nada y esta seca y se lleva el viento.

LUCAS:
– Jesús también nos pone ante la alternativa. El camino es el mismo que él va a seguir, es la muerte y la nueva vida de Jesús, este es el camino que lleva a la salvación. El que quiera seguir a Jesús, ya sabe cual es su camino el de la muerte para la vida.

La Cuaresma es tiempo de opciones, nos invita a revisar nuestra dirección en la vida: el camino del bien o el de la dejadez, la marca contra corriente o la cuesta abajo. Es un tiempo para reavivar la opción que hemos hecho por el Señor y decidirnos a seguir sus caminos.
Para todo esto hay que vivir en la Cruz cada, en la vida a través de la muerte, en la renuncia por algo más grande. Esto es saber amar, perdonar, ofrecerse servicialmente a los demás, crucificar nuestras pasiones y nuestra propia voluntad. Y es que lo que vale cuesta, todo amor supone renuncias. A Jesús su Amor por nosotros le costó la Encarnación y la Vida en la Crucifixión.

María, Madre, llévanos junto a tu Hijo donde quiere que vaya, sea lo que sea. Amén.

Un pobre sacerdote +++

Jueves después de ceniza