JUEVES DE LA OCTAVA DE PASCUA

HECHOS:
– San Pedro destaca que la curación del paralítico viene por la fe en el nombre de Jesús, y no por obra humana, es la fe que viene por medio de Jesús la que ha restituido completamente la salud, a la vista de todos. Si confiáramos más en el nombre de Jesús que en otras invocaciones, conseguiríamos ver más la obra De Dios, y seria más de verdad obra suya que nuestra.
– Después san Pedro sigue invitando al arrepentimiento y a la conversión, que es el verdadero camino para buscar la voluntad De Dios, y para caminar en los criterios del Señor. De este modo llegaremos a vivir en la bendición De Dios, y seremos apartados de nuestras maldades y pecados.

SALMO:
“¡Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!”
En el salmo ponemos de manifiesto el gran poder del nombre De Dios, pero a la vez Dios ha querido dar este poder al hombre, que es la obra favorita De Dios, la obra maestra y predilecta. Sólo falta que nosotros vivamos de fe, acojamos el Amor y la predilección De Dios para con nosotros, y a la vez también ver cómo el Señor actúa en nosotros por la invocación de su santo Nombre sobre todo nombre.

LUCAS:
– Jesús lo primero que trae es La Paz, es La Paz, que llena el corazón, que sosiega el alma, que lo llena todo y todo hace que lo vivamos en su Amor. Es La Paz que vence todos los miedos, porque su Presencia, rompe con toda atadura de pecado y de confusión.
– Jesús para mostrarnos su presencia nos dice que le toquemos, pero en especial que toquemos sus llagas, son las marcas del Amor que nos tiene y que no quiere que se quiten en su ser, pues para siempre Jesús intercede con estas llagas por nosotros, y las deja abiertas, para que podamos ir a meternos dentro de su corazón, abierto por Amor a nosotros, y así Él sea nuestro refugio.
– Jesús abre el entendimiento a los discípulos para que pudieran entender cómo el Mesías debía padecer, sólo por medio de la acción salvífica del Espíritu en nuestra mente podemos entender la obra de salvación De Dios con nosotros.

María, Madre, dentro de la herida abierta del costado de tu Hijo, escóndenos. Amén.

Un pobre sacerdote +++

JUEVES DE LA OCTAVA DE PASCUA