JESUCRISTO, SUMÓ Y ETERNO SACERDOTE
Jueves después de Pentecostés

GÉNESIS:
– La ofrenda a Dios de su hijo Isaac por su padre Abraham. Abraham no se reserva nada delante De Dios y vive un verdadera y plena obediencia a lo que Dios le pide. Dios dispone después de la ofrenda y no hace que mate a su propio hijo. Es la semejanza con el Sacerdocio de Cristo, el Padre lo entrega por Amor y para nuestra salvación, de este modo Cristo es Sacerdote, Víctima y Altar, y de este sacerdocio con sus características de entrega generosa, y de amor hasta el extremo debemos participar todos los sacerdotes ministeriales.

HEBREOS:
– Es la Sangre del Hijo, derramada para expiación de los pecados, la única que puede salvar a la humanidad. Y por ello Jesucristo se ofrece el voluntariamente, dando su vida totalmente para la salvación del mundo. Es por medio de la Sangre derramada por la que entra la salvación al mundo, pero es fruto de la Obediencia al Padre y de su entrega hasta el extremo por la cual se lleva a cabo esta obra de expiación. “Aquí estoy yo para hacer tu voluntad.”

SALMO.
“Aquí estoy para hacer tu voluntad”.
Es un reiterar que la obediencia nos trae la salvación, a Dios le agradan sacrificios vacíos, sino los que vienen de buscar lo que más le agrada, y los que se llenan de verdadero amor al realizarlos.

MATEO:
– Leemos el pasaje de Getsemaní, y recalcamos la entrega generosa de Cristo, en la que se entrego hasta el final. Sabemos lo que le cuesta a la humanidad de Cristo esta entrega a la muerte ignominiosa. Pero Jesús vive en la Obediencia al PAdre, quiere hacer las cosas como el Padre quiere, quiere hacer las cosas, buscar agradarle en todo.
– La salvación entra en el mundo por la Obediencia de Cristo, este es el matiz que nos muestran las lecturas del día de hoy de un modo muy concreto, aunque nos cueste la obediencia, es el camino para agradar a Dios, y configurar la vida para caminar hacia el cielo, hacia la santidad, esto para todos los cristianos, pero de un modo particular en los sacerdotes ministeriales.

* Hoy es un día para dar gracias a Dios por esta doble donación, el sacerdocio de Cristo y la participación en ese sacerdocio por parte de la comunidad, pero de un modo especial por los ministros ordenados.

* Sacerdocio ministerial, se describe en breves trazos, según los textos de la liturgia:
Ellos renuevan, en nombre de Cristo, el sacrifico de la redención.
Preparan a tus hijos el banquete pascual.
Donde el pueblo santo se reúne en tu amor, se alimenta de tu palabra y se fortalece con tus sacramentos.
“Al entregar su vida por ti y por la salvación de los hermanos, van configurándose a Cristo y así dan testimonio constante de fidelidad y de amor”.

Maria madre guárdanos y guarda a tus sacerdotes

Un pobre sacerdote +++

JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE