IV DOMINGO DE ADVIENTO

ISAÍAS:

– La señal que Dios nos da es que «la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le podrá por nombre Enmanuel, que significa Dios-con-nosotros». Que gran regalo es esta doble señal que trae un doble regalo: A Dios con nosotros, que se acerca y se pega a nuestra vida para salvarnos, y a su Madre María, que nos entrega a Jesús con ese Amor maternal que conmueve y transforma el ser.

SALMO:

«Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria».

Es un salmo que entusiasma al que lo reza, porque es el Señor el que viene y que gozo es poder tener a un Dios que se hace próximo para que podamos tocar su salvación y experimentar su amor.

Pero todo requiere una respuesta, los que acogen al Señor son los que son sencillo, humildes con un corazón puro según el corazón de Dios. De este modo el Señor se siente en un pesebre donde pueda reposar.

ROMANOS:

– Dios se hace cercano a nosotros, se nos regala en Jesucristo, no sólo para que recibamos este don de Amor, sino para vivir también una misión, esta es la de llevar a los hombres este Amor cercano de Dios, para que puedan vivir ya no para este mundo, sino de la fe en el Hijo de Dios que nos ama y se entrega por nosotros.

MATEO:

+ El nacimiento de Jesucristo, fue conforme al Espíritu Santo, esto es según el mandato y el corazón de Dios, no según un plan de salvación humano, sino según su eterna misericordia. Esto es algo obvio, pero no viene mal recordar que el plan de salvación es un gesto del corazón de Dios, enamorado del corazón del hombre.

+ José y María estaban en el período intermedio entre los desposorios y el matrimonio propiamente dicho, con cohabitación, período que a veces solía durar un año. Y ahí es cuando José tiene sus dudas y decir retirarse de la escena que entiende como muy misteriosa.

Estas dudas no se referían a la honradez de su prometida, sino que, intuyendo él la presencia de un misterio, quiso repudiarla en secreto, por creerse indigno de intervenir en esta historia. Pero Dios le manifiesta a José que quiere hacerle parte de esta historia de salvación y que es importante en ella. Le manifiesta que todo es obra de Dios, que Dios se hace cercano, y que él le pondrá el nombre Jesús: Yahvé salva. La respuesta al despertarse de José fue de una obediencia a Dios sublime, pues en cuanto se despertó «hizo lo que le había mandado el ángel del Señor». Pero detrás de esto se esconde algo muy importante y esencial: JOSÉ CREE EN DIOS

María ayúdanos con tu salvación y muéstranos y llévanos siempre a Jesús por su infinito amor misericordioso. Amén.

Un pobre sacerdote +++

IV DOMINGO DE ADVIENTO