INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

(Comentario a las Lecturas)

GÉNESIS:

– Cuando pecamos nos escondemos, nos apartamos de Dios igual que Adán y Eva. Además tendemos a culpar de nuestra elección siempre a otro, ha sido por culpa de la mujer, de la serpiente…

– Además todo pecado lleva unas consecuencias, por eso no es que Dios expulse del paraíso sino que el hombre se expulsa a sí mismo por el pecado. Dios ha creado todo para el hombre, por Amor al hombres, y la elección del pecado por parte del hombre, lleva a unas consecuencias que ha quedado herida la humanidad y ha perdido el equilibrio y la armonía iniciales.

SALMO:

“Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.”

Que grande es reconocer siempre que la victoria es de nuestro Dios. Pero que esta victoria no es según los criterios de este mundo, ni según los modos de este mundo. Sino que es por su misericordia y su fidelidad, y ante este amor tan grande alabamos y bendecimos a Dios.

EFESIOS:

– Somos elegidos y bendecidos en Cristo, no en nosotros, sino en su persona, en su Nombre sobre todo nombre; hemos sido elegido para un ideal de altura, para la Santidad para el Amor sin límites, para la plenitud, para ser hijos de Dios. Y aquí está nuestra respuesta a tal elección, a vivir según nuestro Padre, según su voluntad, y de este modo en una continua alabanza a su Gloria, a su Amor…

– Se muestra así la iniciativa de Dios en su elección; y la respuesta del hombre en una continua alabanza a su Dios Amor.

LUCAS:

– Al contemplar la anunciación contemplamos el Sí de María sin reservas a tanto amor como Dios nos tiene y no duda en tenernos.

– La iniciativa es de Dios, que actúa por su Espiritu y envía como Salvador a su Hijo. Pero esta iniciativa de Dios encuentra respuesta en la humilde María, que ha sido elegida, llena de gracia, y se muestra plenamente abierta a la Palabra de Dios y disponible a lo que Dios le quiera pedir. Así con el “hágase en mí según tu Palabra”: acoge con un corazón abierto y grande la obra de la salvación de la humanidad en su seno.

El si absoluto y gratuito De Dios a María, por pura iniciativa suya, y en ella a la humanidad entera, respondió María con su sí, que también se puede decir que es el sí de todos nosotros. Debemos llevar una vida santa, irreprochable, vida de hijos y herederos. De nuestro sí a Dios brotará, por obra del Espíritu, también nuestra colaboración en la salvación del mundo. Es el amén que decimos en la comunión, que es fácil, le decimos sí a Jesús, pero lo difícil es decir amén a Dios en los diversos momentos, también los difíciles y oscuros de nuestra vida.

Es una fiesta de alegría, porque es el triunfo de la redención, es la victoria De Dios en la redención, que tiene su primer fruto, su mejor fruto en la concepción inmaculada de María, es fiesta de victoria, fiesta de alegría.

Es una fiesta de gracia, porque la concepción Inmaculada de María es la irrupción de la gracia en la humanidad, una gracia completa en un niña apenas concebida. Un prodigio, una victoria De Dios, el triunfo de la gracia sobre el pecado. Triunfa del todo, no deja nada, nada de debilidades humanas. Esta victoria es un regalo, no merecido, es expresión de un amor que se adelanta, de un amor que previene, de un amor al cual no se le han puesto trabas ningunas, porque no se le pueden poner, es un amor que se desborda, el amor De Dios que se desborda en María, hoy concebida en el seno de su madre, sobre esta niña que va a ser La Luz para el mundo, la misericordia para el mundo, va a ser la imagen bendita del amor.

Es una fiesta de entrega, porque es Dios quien toma posesión de Ella para siempre, es el principio de una unión De Dios con un alma, como no había otra igual ni la habrá. El triunfo y la victoria del amor De Dios que elige a esta criatura, que pone en ella sus ojos desde la eternidad, antes de que Ella existiera, que la atrae hacia Sí, que la bendiga, que irrumpe sobre ella con torrente de gracia divina, que la une consigo, que la hace toda par Sí, exclusivamente para Sí. Todo por amor, porque la ha querido, y no hay otra explicación, porque se ha complacido en amarla.

María, Madre llévanos a ser todos De Dios, y a no poner ninguna dificultad a su amor. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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