INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

GÉNESIS:

– Vemos las consecuencias del primer pecado de la humanidad, que ha quedad herida y ha perdido el equilibro inicial. Que impresionante es el diálogo, Adán echa la culpa a Eva; Eva a la serpienteM y la serpiente recibe De Dios el castigo de tener que arrastrarse por tierra. El Génesis interpreta como consecuencia del pecado lo que suele de negativo en la vida natural, que el hombre tenga que ganar el pan con el sudor de su frente, que la mujer sufra dolores en el parto, y que la serpiente sea un animal que se arrastra por tierra.

– Pero Dios no cierra del todo la puerta, ya en el momento de la primera caída, anuncia a salvación. Aparece una mujer en el horizonte de la salvación, María, la que va a ser en verdad madre de los vivientes, la nueva Eva, porque obedeció a Dios, no como Eva que le desobedeció.

SALMO:

“Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.”

Es un cántico de jubilo, porque Dios hace su salvación y está por encima de todo pecado del hombre.

EFESIOS:

– Este texto es un himno lleno de entusiasmo en donde se muestra la iniciativa De Dios en la historia de la salvación y nuestra respuesta de alabanza. Bendecimos a Dios porque Él nos ha bendecido con toda clase de bendiciones. Las dos direcciones, la descendente y la ascendente, se encuentran y recapitulan en la persona de Cristo. La bendición que nos ha hecho Dios es que nos ha destinado a ser hijos, santos e irreprochables, herederos con Cristo Jesús.

LUCAS:

– La escena de la anunciación a María, una de las más hermosas del evangelio, la leemos muchas veces en el año litúrgico, pero siempre nos parece preguntarnos, es un símbolo del diálogo De Dios con toda la humanidad y con cada persona en particular.

– La iniciativa es De Dios, que actúa por su Espíritu y envía como Salvador a su Hijo, Jesús. Esta iniciativa encuentra respuesta en una humilde joven de Israel, que ha sido la elegida, la llena de gracia, y se muestra plenamente abierta a la Palabra y disponible para la misión encomendada, y que así sin saberlo ella, se convierte en la representante de todas las personas que han de responder sí a Dios, “hágase en mí según tu palabra”.

En el texto del Génesis vemos la expresión del triunfo de nuestra Madre Inmaculada bajo un tono negativo. Después del primer pecado, el mundo estaba en enemistad de Dios; todos; pero aparece en la tierra una niña singular, una niña única, que no es enemiga de Dios. Sino que tiene enemistad con el demonio, con el pecado…, esta enemistad no sólo porque esta niña no tenga pecados personales, sino porque ha sido preservada de todo pecado. Esta negación de pecado, esta ausencia de pecado, es la expresión del triunfo de María que ha quebrantado así la cabeza de la serpiente; por eso, sin mancha, inmaculada.

Este triunfo se manifiesta más claramente en el Evangelio, María es la llena de gracia. El ángel la saluda así en el momento en que va a comunicarle el gran mensaje de Dios para Ella, su maternidad divina. Pero es en Ella que está llena de gracia desde el primer momento. De este modo María es la aurora de la Redención, aurora de la gracia que nos trae el Señor a todos nosotros.

Así la victoria sobre el pecado, la victoria sobre el demonio, la victoria sobre las consecuencias malas del pecado, la victoria que es el triunfo de la gracia en el Corazón de nuestra Madre, toda ella es una amor singular de Dios, es una elección singular de Dios. En el corazón de los hijos buenos de María, todo esto singular y único tiene que producir la admiración, la alabanza y el amor.

Pero lo que hay que tener claro es que su victoria es nuestra victoria, más reducida, pero nosotros participamos en esa victoria, también nosotros hemos vencido al pecado. Lo que ella recibió desde el primer instante, nosotros lo hemos recibido en el Bautismo, entonces hemos vencido al pecado y esa victoria del pecado se ha conservado tantas veces en nuestro corazón. Dios está de nuestra parte, nos regala su gracia eternamente, pero debemos conservarla igual que la conservo María. Ella elegido por Dios, elige también en todo a Dios en su vida, también nosotros elegidos por Dios debemos elegir en todo momento a Dios como María.

Hoy María, La Inmaculada, La Purísima, la amada de Dios desde el primer momento, se acerca hoy a nosotros para iluminar también desde su luz bendita lo más recóndito de nuestro corazón; para que veamos también allí el don de Dios que nos ha hecho triunfar del pecado, el don de Dios que nos ha hecho suyos por la gracia, don de Dios que nos ha hecho suyos por la gracia, el don de Dios que es una elección suya, sus ojos puestos sobre nosotros, ojos de misericordia, de bondad y de amor.

María, Madre enséñanos a agradecer la elección de Dios, eligiendo a Dios en todo, viviendo de la Gracia, y aborreciendo totalmente el pecado. Amén.

Un pobre sacerdote +++

INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA