III DOMINGO DE PASCUA

HECHOS:

– La predicación De San Pedro justo después de Pentecostés es lo que escuchamos hoy en la primera lectura. Es un discurso que llamamos kerigmático, esto es de primer anuncio de la fe, en él se anuncia lo esencial de la fe. La encarnación, muerte y resurrección de Cristo, por nosotros y por nuestro pecados, para traernos la salvación De Dios. San Pedro además hace una argumentación preciosa del cumplimiento de las promesas, incluso citando literalmente. Y por último lo que pretende explicar es que esto que acaba de suceder es la promesa del Espíritu Santo, que Jesús había prometido, y que obra maravillas en medio de todos.

– Impresiona sobre todo como con valentía y claridad dice san Pedro a la multitud: lo matasteis en una cruz, pero Dios lo resucitó. Es la osadía del Espíritu, pero como es cosa De Dios y no de hombres, el Señor provoca la conversión de tres mil personas que abrazan la fe. No hay nada como anunciar el Evangelio en una verdadera comunión de corazón con Cristo.

SALMO:

“Señor, me enseñarás el sendero de la vida”

– Este es el Salmo que san Pedro ha citado en su discurso de Pentecostés, aplicando sus afirmaciones a la resurrección de Jesús, ese saber que Dios nos lo va a entregar a la muerte, ni dejara a su fiel conocer la corrupción. Es la esperanza en Dios que hace posibles todas las cosas.

1 PEDRO:

– San Pedro nos invita a vivir en el Temor De Dios, que no es vivir en el miedo, sino en el temor reverencial, en el respeto y responsabilidad a la correspondencia a la obra del Señor en nosotros. Además este temor hay que vivirlo como una verdadera correspondencia al Amor que Dios nos tiene, que nos ha salvado no de cualquier modo, sino por medio de la sangre de su Hijo derramada por Amor hasta el extremo por nosotros.

– Al final hay una invitación a vivir en la fe y en la esperanza puestas sólo en Dios. La verdad es que sólo Dios ha dado la vida por nosotros para darnos vida, y para salvarnos, y en Él confiamos porque nadie nos ama y quiere tanto el bien y la santidad de nuestra vida, al igual que hizo la resurrección de Cristo, también nos hará vivir a nosotros en su obra de salvación plenamente.

– Por esto debemos tomar en serio nuestro proceder en esta vida, viviendo fuertes en la fe y en la esperanza, a pesar de que seguramente tengamos muchas dificultades.

LUCAS: LOS DOS DE EMAÚS

– Los dos se van de Jerusalén, de la ciudad santa, y eligen irse fuera de donde estaba la Presencia De Dios, y donde estaba la primera comunidad cristiana, la primera iglesia (esto es lo que pretende hacer el demonio, dejarnos solos separaros de los demás, para atacarnos a sus anchas) . Se habían desengañado de la obra de Jesús, y fracasados y frustrados, se iban triste a buscar otros caminos, a vivir otra vez la vida de siempre.

Seguramente este fracaso se vería magnificado, por las expectativas que tenían de Jesús, y de su mesianismo, más político, social, económico…, que de Reino De Dios que es el que verdaderamente trae.

– Jesús se acerca a ellos, y se hace el encontradizo. Ellos no lo reconocen, sus ojos cegados por el fracaso De la Cruz, no les dejaban ver más allá. Y Jesús se hace como el tonto, el no sabe lo que ha pasado, y pregunta que le cuenten.

– Jesús pide que le cuenten para que ellos puedan expulsar, vomitar todo aquello que les tiene envenenados y no les deja creer. Ellos creían que Jesús iba a ser el gran profeta en obras y palabras, pero también algo más, que iba a ser el Mesías, pero ha muerto en la cruz, y de esto ya hace tres días. La primera frustración, es el modo en que JEsús viene a salvar el mundo, esto también nos frustra a nosotros, viene a salvar el mundo cargado el pecado, el sufrimiento, y dando la vida, sufriendo la cruz, y muriendo en ella. A nosotros nos hubiera gustado el camino fácil, pero Jesús elige el difícil, y por eso nos cuesta creer en Él, como a los dos del evangelio de hoy.

– Además los dos hombres le cuentan a Jesús que son unos descreídos, y no creen en el testimonio de los demás, pues no creen a las mujeres que han visto el sepulcro vacío, y se les han aparecido unos ángeles; y tampoco creen a algunos de los apóstoles, que van al sepulcro y esta vacío, pero como no lo han visto no creen. Esto nos suena a Tomás, ellos también se frustran porque no tocan a JEsús, sino lo toco yo en mi vida, no creo. Esto es algo que nos pasa a nosotros, somos muy reacios a creer y necesitamos tocar a JEsús, que se nos muestre en nuestra vida para creer, y Jesús quiere que se lo digamos, “Jesús me cuesta creer en ti, porque no te toco, no te veo, no te siento, no te experimento, por favor, hazme tocar tu amor.”

– Jesús les corrige, necios y torpes para creer. Y les dice una de las frases que más me gustan de la resurrección de JEsús: NO ERA NECESARIO, esto es el camino marcado por la Escritura, por las profecías, era este, el de dar la vida para entrar en la gloria, y de este modo darnos a nosotros la gloria, regalarnos a nosotros su vida. Y Jesús explica que toda la Escritura es verdad. En este momento yo me acuerdo también de que hay dar razones de nuestra fe, que no es sólo un me lo creo, me lo creo. Sino que hay que explicar la Escritura, hay que seguir en la Tradición y ser fiel al Magisterio De la Iglesia. Que no estamos solos que la formación es algo fundamental. Y Jesús les esta dando la primera ala para poder volar hacia su Padre, las razones de la fe, el camino de nuestra razón.

– Ellos no entienden todavía, empiezan a ver por la razón, pero todavía les falta la fe, como les falta un ala dan vuelta sobre ellos mismos. Y ya han llegado a donde esperaban, Jesús hace el ademan de irse, pero ellos le invitan con otra frase muy bonita: QUÉDATE CON NOSOTROS. Jesús se queda y empieza a rezar, y les da el don del entendimiento, y entonces la razón por medio de la fe se hace viva y real. Entonces reconocen a Jesús, ya tienen las dos alas la fe y la razón y ya tocan a Jesús, entonces no necesitan tenerle en carne mortal, ya tienen la Fe verdadera guiada por la razón. Saben porque les arde el corazón, ya entienden en su mente. Jesús es real y está vivo.

– Cuando uno tiene fe, entonces hace lo mismo que hacen los dos hombres, desanda sus pasos que le han llevado al pecado, a buscarse a uno mismo, y a caminar en la desesperanza, y vuelven al lugar santo, donde está la Presencia De Dios, a Jerusalén. Y allí en concreto van a los pies de los apóstoles, vuelven a la Iglesia, y entonces creen y dan testimonio de cómo reconocieron a Jesús al partir el pan y como les había abierto su mente y su corazón.

– Este camino de fe y razón unidas, es el camino que quiere hacer con cada uno de nosotros Jesús y nos quiere donar el Espíritu Santo para que tengamos vida y vida en abundancia.

María, Madre que dejemos que Jesús sople sobre nosotros por medio de su Espíritu el don de la fe, y abra nuestro entendimiento por el don de inteligencia. Amén.

Un pobre sacerdote +++

III DOMINGO DE PASCUA