DOMINGO XXXIII TIEMPO ORDINARIO

DANIEL:

  • El rey de la época querían que los israelitas abandonaran la fe, y el profeta Daniel, lo que hace es animar a sus lectores a que sigan fieles a su tradición religiosa en medio de un tiempo de dificultad. Esto es actual para nosotros que sufrimos de modos muy diversos diferentes persecuciones, y que tenemos que pedir al Señor que nos sostenga y que nosotros optemos por Él a cada instante.
  • Al mirar al futuro, Daniel contempla una gran batalla del mal contra el bien, y nos muestra que existe un camino de salvación y un camino de condenación. Es la palabra De Dios la que nos da luz sobre ello y nos muestra que debemos corresponder al Amor De Dios, y para ello los sabios, los que caminan por la justicia, los que viven en la voluntad y los mandatos De Dios son los que entrar en la Vida eterna con Dios. Pidamos a Dios que nos ayude a dejarnos conducir por Él para que gocemos de su presencia externamente.

SALMO:

“Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.”

El salmo nos muestra cuál es el deseo De Dios para con nosotros, pues Él no quiere abandonarnos en la región de los muertos, ni que vayamos a la corrupción. De hecho Dios nos enseña a el camino de la vida, y quiere llenarnos de gozo en su presencia, pero si que es verdad que aunque el Señor sea el lote de nuestra herencia, debemos querer esta herencia, y vivir con ella por siempre. Por lo que tenemos a Dios de nuestro favor, y debemos cuidar secundar su obra en nosotros.

Debemos vivir en una confianza en Dios como el salmista, pero dejando toda nuestra vida a sus pies.

HEBREOS:

  • Es tanto el amor De Dios pro nosotros, que pro medio del sacrificio de Cristo nos ha obtenido la salvación. Cuánto le importamos a Dios, y cual debería ser nuestro empeño en corresponder a tanto amor en todo momento y en todo lugar.
  • El autor de la carta nos muestra que los sacerdotes del Templo tenían que ofrecer sacrificios cada día, porque no eran eficaces para borrar los pecados. Mientras que Cristo ofreció para siempre jamás un solo sacrificio. Él sí que con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados.
  • Pidamos a Jesús saber descubrir su obra en nosotros, su salvación, su muerte en la cruz por nosotros…, y de este modo enamorarnos de Él, y vivir de su amor.
  • El modelo del triunfo del bien sobre el mal, es Jesucristo, que ha vencido al pecado de una vez por todas, con su sacrificio en la cruz. Él es el cordero que quita el pecado del mundo. Nosotros seguimos luchando contra el pecado, pero Él ya ha vencido al mal, después de ofrecerse en sacrificio pro todos.

MARCOS:

  • Este es un pasaje escatológico, anuncia la destrucción de Jerusalén y el final de los tiempos. Es un breve discurso escatológico, donde habla de los efectos cósmicos que se notarán en el sol, la luna y los astros. Pero entonces verán al Hijo del hombre sobre las nueves con gran poder y majestad y sucederá la convocatoria general ante Él.
  • La descripción de los fenómenos cósmicos en boca de Jesús, no quiere ser angustiosa, sino precisamente lo contrario, esperanzados, porque inmediatamente dice que veremos venir al Hijo del hombre, esto es Cristo viene a salvar. Pero la gran preocupación, es y era, el cuándo sucederá todo eso. La respuesta de Jesús es misteriosa. Por una parte con la parábola de la higuera, que cuando sus ramas se ponen tiernas y brotan sus yemas, anuncian el verano, dice que que no pasará esta generación antes de que todo se cumpla. Lo que siempre se ha creído es que esa venida era inminente, pero Jesús dice que no sabemos ni el día ni la hora, porque el fin es vivir siempre preparados para su venida.
  • Con la parábola de la higuera que empieza a echar brotes les asegura Jesús que no pasará está generación antes que todo se cumpla porque, pase lo que pase en el cosmos, las palabra de Jesús no pasarán.
  • El Centro del día de hoy es la venida triunfante de Jesús, donde el mundo se dará perfectamente cuenta de que acaba la historia y triunfa Jesús para siempre, Dios quiere hacerse nuestro en la eternidad, y nos juzgará sobre el uso que hemos hecho de la gracia que Él nos ha dado y nos da después de su primera venida.
  • Debemos dejar que Jesús triunfe en nuestros corazones, nuestra vida debe estar orientada a Él, vivir mirando la parusia. Vayamos al encuentro de Jesús con nuestra fe, nuestra vida y nuestras obras, pero sabiendo que Él es quien vence y reina.

María, Madre llévanos a buscar siempre a tu Hijo, y a tender siempre a Él. Que el Espíritu Santo nos envuelva para que no nos alejemos de la Presencia que nos salva. Amén.

Un pobre sacerdote +++

DOMINGO XXXIII TIEMPO ORDINARIO