DOMINGO XXX TIEMPO ORDINARIO – C

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ECLESIÁSTICO:

– El Señor no hace acepción de personas, escucha lo oración del necesitado. La oración HUMILDE atraviesa las nubes y llega al corazón de Dios, y Dios actuará con rapidez.

– Nos enseña cuáles son las preferencias de Dios: predilección por los pobres y los humildes. Hoy esta lectura nos prepara para escuchar el Evangelio sobre el pecador humilde que es escuchado por Dios en la oración.

– Dos actitudes sacamos para nuestra vida en esta primera lectura: POBREZA Y HUMILDAD: pobres somos aunque no nos lo creamos ni lo vivamos, pero humildes necesita en nosotros un trabajo de gran esfuerzo para vivirlo.

SALMO:

«El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó»

Dios es un Dios cercano, pero también nosotros tenemos que dejar que Él se acerque y nos escuche, para ello, hay que ser sinceros con Dios y decirle sin miedo quienes somos y lo que nos pasa. De este modo nos escuchará, nos salvará, nos redimirá y nos liberará de todo lo que nos oprime.

El salmo anima a los humildes y a los necesitados a seguir perseverando en la oración ante el Señor, que se conmueve especialmente con los más pobres y humildes.

2 TIMOTEO:

– San Pablo cuenta a TIMOTEO que ha vivido en la fe y en el Señor, y que sólo puede seguir confiando en Dios que nunca le ha abandonado, de hecho afirma que es el único que nunca le ha abandonado.

– También está contento por haber respondido al Señor, y haber anunciado la Palabra de Dios y haber recorrido bien el camino de la vida; y sobre todo su gran gozo es poder haber colaborado con Dios en su carrera de apóstol.

– Otra cosa que tiene muy clara san Pablo es que todo ha sido obra de Dios, que sólo con sus fuerzas humanas, él se hubiera venido abajo, pero el Señor siempre le levanta y le acompaña en su caminar apostólico.

LUCAS:

+ La oración que Dios escucha es la del publicano que tiene las siguientes cualidades:

· Se queda atrás, ora en lo escondido, su público es Dios, sólo quiere que le vea Dios.

· No se atreve a levantar los ojos a Dios: sabe quién es Dios y quién es él, sabe la grandeza de Dios y su pequeñez.

· Golpes de pecho: sabe que es un pecador, y se lo muestra a Dios sin tapujos.

· «¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador»: sabe que es pecador, pero también sabe que pedir al Señor: MISERICORDIA, esta es la gran petición del corazón que sabe lo que necesita de su Dios.

+ Jesús nos enseña a quién va dirigida esta parábola: «A ALGUNOS QUE SE CONFIABAN EN SÍ MISMOS POR CONSIDERARSE JUSTOS Y DESPRECIABAN A LOS DEMÁS.»

+ Jesús nos da una sentencia, una máxima para nuestra vida: «PORQUE TODO EL QUE SE ENALTECE SERÁ HUMILLADO, Y EL QUE SE HUMILLA SERÁ ENALTECIDO».

+ Hoy todo es una cuestión de Mirada en el Evangelio: el fariseo no deja de mirar al publicano, y le puede el orgullo de creerse mejor, ya pasa por ello de la mirada del otro, a la mirada a si mismo de un modo desordenado.

En cambio el publicano, tiene una mirada sobre si mismo, además una mirada en verdad, que le lleva a reconocerse indigente y desde aquí levanta la mirada al único del que puede recibir consuelo y esperanza, y al mirar a Dios, Dios lo cubre de misericordia, y por eso es justificado por el Amor Misericordioso de Dios. Por lo que volvamos nuestra mirada a Dios y que Él nos de lo que más necesitamos.

+ Buscar y vivir en la HUMILDAD, pues Dios escucha a los humildes, además es más sencillo para nosotros caminar en la humildad, porque es reconocer quienes somos y también reconocer quién es Dios.

+ Si nos detenemos en los dos personaje que Jesús pone son un Publicano que es un pecador humilde y un fariseo que es un justo satisfecho de si mismo y que mira por encima de los hombros, pero miremos un poco más:

*FARISEO: cumple como el primero todos los preceptos de la ley, no roba, ayuda cuando toca y paga lo que hay que pagar. Pero no ama. Se creo que su santidad es cumplir con una serie de preceptos, y adecua a Dios a sus pensamientos y criterios, y por eso da gracias a Dios por lo bueno que el mismo es. No tiene nada por lo que pedir perdón, al revés el muestra en público su lista de virtudes y méritos.

Este hombre no le deja hacer a Dios en su vida, porque ya actúa él. Por eso no recibe de Dios misericordia, porque está lleno de si mismo, y no baja del templo justificado.

*PUBLICANO: es y se sabe un pobre hombre, que le cuesta vivir las cosas, que a veces incluso que le cuesta rezar y subir al templo, no tiene ni virtudes, ni buenas obras para presentar a Dios. Por eso se presenta pidiendo perdón a Dios, con un corazón que quiere amar y ser amado, y esto le cambia el corazón y le hace vivir y recibir la Misericordia de Dios, y es enaltecido por haberse humillado, y sale del templo justificado. Tenemos que buscar ser objetos de la misericordia de Dios, y para ello debemos reconocernos y dejarnos en Dios.

*¿Con cuál de los dos del fariseo y el publicano me identifico yo?

+ Vivamos la HUMILDAD: reconocer que no somos nada, reconocer que no somos nada de nuestra parte, saber que todo lo tenemos que recibir de Dios, el sentirlo así en el corazón. Vamos hoy a pedir al Señor porque no tenemos y necesitamos de Él, vamos sin ningún mérito, porque una cosa es merecer y otra cosa es pedir; una cosa son los méritos y otra cosa es la oración.

No tenemos méritos para presentar al Señor, por eso venimos a pedir al Señor, lo que ponemos ante los ojos de Dios es nuestra indigencia, es nuestra pobreza, y por eso le pedimos a Él que lo tiene todo. No hace falta tener virtudes para pedir, hace falta tener necesidad. Ésta es la clave de la oración del publicano, y de la nuestra: la petición supone siempre indigencia, supone siempre falta, y porque tiene falta, por eso pide. En cambio la oración del fariseo, no necesita de Dios, y presenta sus méritos y sus supuestas buenas obras, porque en el fondo desprecia a los demás.

Tenemos que determinarnos en nuestra petición, o ser fariseo y no pedir porque creemos que lo tenemos todo, o ser publicano que pide porque cree que no tiene nada. De este modo el que no pide nada, no recibe nada. Y el que pide misericordia, recibe misericordia. La lección más clara de esta parábola es sobre LA ACTITUD INTERNA DE NUESTRO CORAZÓN: orientación interior nuestra delante de Dios: sabernos sin nada y necesitados delante de Dios.

  • No olvidemos que hoy es el día de la Misiones, y pidamos al Señor por los misioneros de todo el mundo, y para que nos de a cada uno de nosotros un corazón misionero en nuestro día a día, para anunciar en todo momento el Amor de Dios, pero hacerlo como decía san Francisco de Asís: «Id a anunciar el Evangelio y cuando sea necesario, usar las palabras».

María, tú que fuiste enaltecida por ser humilde, porque el Señor ha mirada tu humillación, llévanos por el caminito de la Humildad, y sabiendo quienes somos, y sabiendo qué es Dios, vayamos cada día a pedir misericordia al Corazón de aquel que es Rico en Misericordia. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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