DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO

Día del Domund

ISAÍAS:

  • Leemos un trozo del cuarto cántico del siervo y vemos como el Señor no le priva de ningún sufrimiento y de una total entrega de la vida en expiación, por su entrega por su muerte, entra la vida al mundo, La Luz vence la oscuridad. Y la forma de salvar De Dios no es lejana, sino cercana, pues carga con nuestro crímenes, se deja aplastar por nuestros pecados, los lleva a la Cruz, los crucifica y trae la salvación al mundo entero.

SALMO:

“Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.”

Los caminos del Señor siempre son justos, el hace una obra de misericordia por medio de verdaderos caminos de salvación. Y todo por que los ojos del Señor están puestos en quienes los temen, en los que esperamos su misericordia, Dios está prendado de su hijos, y su deseo es que todos se salven y puedan comer en su mesa en el país de la vida.

Nuestra respuesta debe ser esperar al Señor en todo momento, vivir de cara a Él, buscarle en todo, y dejar que nos salve y nos defienda. Acoger su misericordia, dejar que viva en nuestra vida, y haga su obra en nosotros.

HEBREOS:

  • En la carta vemos como nos invita a permanecer en el Señor, y a mantener firme nuestra confesión de fe, pero no asentados en nosotros mismos, en nuestra fuerzas. Sino en el Señor que ha cargado y compartido todo como nosotros, menos el pecado, de este modo Dios se compadece de nosotros y así desde lo más profundo del corazón pueda acompañarnos y socorrernos. Por lo que ya no vivimos con miedo, sino con confianza y esperanza, pues Dios busca nuestra salvación siempre, de hecho nadie tiene más deseo de nuestra salvación que Él, ni siquiera nosotros mismos. Además como dice la carta en la última frase, podemos acercarnos confiados al trono de la gracia, donde Dios nos va a regalar siempre misericordia, compasión, amor, y lo que necesitamos en ese momento, que seguramente no coincida con lo que nosotros pensamos, como dice literalmente: “para alcanzar misericordia y encontrar gracia para un auxilio oportuno.” Y es verdad que el que conoce el auxilio oportuno para nuestra vida, sólo es Dios.

MARCOS:

  • Hoy chocan en el Evangelio dos mentalidades muy claramente contrapuestas. en primer lugar tenemos los apóstoles, y además todos, es verdad que los hijos de Zebedeo son los que formulación la mentalidad, pero todos se quejan y se enfadan, porque querían lo mismo. Esta mentalidad es la de querer ser primeros, importantes, ocupar los mejores puestos, vivir cómodamente y en el mejor lugar. Este pensamiento, esta mentalidad es la que tenemos nosotros también y la que el mundo nos metido hasta los tuétanos y nos cuesta tanto cambiar.
  • Por otro lado esta la mentalidad de Jesús, que lo primero para quitarles las ideas a los apóstoles es hablarles del Cáliz que hay que beber, este es la Cruz, el camino que hay que recorrer no es el del prestigio y el del reconocimiento, sino al contrario el del desprecio y el olvido de uno mismo. Además Jesús lo dice al final dl Evangelio de un modo muy claro con una afirmación: “No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos”. He aquí un itinerario claro para nuestra vida, y que es el que también viven Los Santos, los misioneros, los que quieren ser discípulos de Cristo y asemejarse cada día más a Él.

María, que elijamos siempre la mente de tu Hijo, y no tengamos miedo al camino De la Cruz, a la entrega hasta dar la vida, al servicio en lugar de ser servidos. Amén.

Un pobre sacerdote +++

DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO