DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO

1 REYES:

– Hoy el Señor pone a prueba al joven rey Salomón, pues le concede algo que nos parece casi inverosímil: “Pídeme lo que deseas que te dé”. A lo cuál Salomón lo primero que hace es reconocer quién es el mismo, sabe que es un muchacho joven, y que no sabe por dónde empezar ni terminar en su labor de regir al pueblo. Sabiendo que es pequeño y pobre, y que Dios es grande y sabio, decide pedirle a Dios que le de parte de su sabiduría, y por eso le pide un CORAZÓN ATENTO, un corazón que escuche, para poder juzgar el bien y el mal, según el corazón De Dios para su pueblo. Esto hace que Dios le concede lo que pide, y aun más un corazón sabio e inteligente, y no habrá otro igual; porque no pide ni larga vida, ni riquezas, ni otras cosas.

– A Dios le gusta que el joven rey pidiera, no riquezas y poder y victorias contra los enemigos y vida larga, sino “discernimiento”, y por eso Dios se lo concede. Debemos también nosotros pedir y apreciar esta sabiduría verdadera. Un corazón prudente, sabio. Debemos reconocer nuestras limitaciones y nuestras dificultades, y pedirle a Dios un corazón dócil a su voluntad. Al igual que Salomón no pidió que sus súbditos fueran dóciles, sino que el fuese el dócil, así también nosotros, para poder escuchar e interpretar lo que Dios quiere en nuestra vida en cada momento.

SALMO:

“¡Cuánto amo tu ley, Señor!”

El salmo es una oración de un creyente que aprecia la sabiduría De Dios más que ningún otro bien. Por esto su deseo es guardar las palabras De Dios, vivir de sus mandamientos y sus preceptos admirables. Pues sabe que todo que sale de la boca y del corazón De Dios vale más que todos los bienes de este mundo.

ROMANOS:

– Hay dos detalles en esta pequeña lectura que me llaman la atención, el primero es que aquel que vive de cara a Dios, que vive en su amor, todo le sirve para bien. Incluso lo más difícil y amargo es un signo para que Dios pueda hacer una obra grande, pues después De la Cruz viene la resurrección, o si uno cae en el pecado, puede ir arrepentido a recibir la misericordia De Dios. Lo más importante es no quedarnos en lo malo, sino siempre ir a Dios. Saber descubrir que detrás de todo se esconde el designio misericordioso De Dios, que va conduciendo la historia con amor y realizando su proyecto de salvación.

– La segunda cosa es que Dios nos a hecho para reproducir la imagen de su Hijo, que importantes somos, que dignidad tan elevada en la que nos tiene el Padre, y cuánto deberíamos apreciar nuestra vida, pero no sólo para vanagloriarnos, sino para vivir una verdadera vida de hijos De Dios.

– Es el plan salvador De Dios, desde toda la eternidad, Dios no ha predestinado a ser sus hijos, hermanos de nuestro Hermano mayor, el Hijo De Dios. Este eso proyecto De Dios centrado en Cristo Jesús; por eso nos ha llamado, nos ha hecho justos y nos ha destinado a su gloria.

– Hemos recibido De Dios el don de la adopción como hijos. Estamos sumergidos en una historia de amor y de salvación por parte De Dios, y esto da sentido a nuestra vida y la llenan de confianza y esperanza.

MATEO:

– Las dos primeras parábolas nos invitan a saber discernir dónde están los verdaderos valores y trabajar por conseguirlos. Lo importe es que los seguidores de Jesús seamos lo suficientemente listos para descubrir que los valores de espíritu son más importantes que todos los demás y hacer una clara opción por ellos. Otros valores son externos y caducos, el mundo nos encandila con cosas llamativas, con baratijas superficiales que no salvan, que no dan nada más que felicidades muy pasajera.

– Hoy debemos buscar auténticos tesoros y perlas que den sentido a nuestra vida. Y descubrirlas para que sabiendo que valen más, sacrificar algo que vale menos, incluso todo lo que tenemos. El seguimiento de Jesús es apostarlo todo por Él, es exigente pero sabemos que vale más que todo lo que tenemos y somos. PAra poder recibir a Jesús en nuestra vida que es nuestro Tesoro, nuestra perla, debemos entregarlo todo, en la medida en que nos abandonamos a Dios, experimentamos mejor que es su amor el que lo sostiene todo, incluso aquello que nos cuesta y no entendemos.

– Si nos hemos encontrado con Cristo, debemos estar dispuestos a dejarlo todo por Él. Confiar que todo nuestro bien se encuentra en Él, que no hay nada mayor que Él. No podemos ir mendigando amores pasajeros, cuanto tenemos el Amor que no pasa nunca y no falla nunca. Si no le acabamos entregando totalmente la vida, es que pensamos que no tiene tanto valor como para entregarle todo. Pero claro, esto no sólo hay que hacerlo en un momento puntual de la vida, sino hay que venderlo todo cada día, vender nuestra ideas, nuestra mentalidad, nuestros deseos, criterios, todo lo material…, para adquirir a Jesús, nuestro Tesoro, nuestra Perla.

– Una frase de san Agustín resuena mucho en mi corazón: “NOS HAS HECHO SEÑOR PARA TÍ, Y NUESTRO CORAZÓN NO REPOSA HASTA QUE DESCANSE EN TÍ”.

– Pero no podemos olvidar tampoco la última parábola del texto de Mateo de hoy. Con la comparación de los peces buenos y malos que quedan recogidos por la red del pescador, nos está enseñando que no hay que tener precisa en el juicio, sino respetar los ritmos de la historia y de las personas, que Dios sabe, pues el rige la historia. A nosotros nos toca echar la red y ser como dijo a los apóstoles, pescadores de hombres; no nos toca juzgar, y menos condenar. Como hace Dios ,tenemos que respetar la libertad de los hombres, tratar de ayudarles y no de obligarles. Hay que luchar contra el mal, pero siempre con el estilo del Corazón de Jesús que respetaba la libertad de los corazones de los hombres y siempre aprovechaba cualquier ocasión para amar en lugar de condenar.

* Podríamos pensar que hoy la salvación ya ha llegado gratis para nosotros por el regalo De Dios, y que tenemos que tomar una decisión, debemos cogerla y no dejarla pasar. Es el TIEMPO DE LA DECISIÓN, DE LA ELECCIÓN POR CRISTO. Pero sabemos que no vale con apostar a medias, hay que JUGAR TODO POR ÉL TODO. Jesús, el Reino De Dios es lo único que nos promete vida eterna, amor eterno. Por eso hay que estar dispuesto a venderlo todo, a abandonarlo todo, es una EXIGENCIA RADICAL, hay que estar dispuesto a cualquier sacrificio, pero no para pagar el precio del tesoro y de la perla, pues no tienen precio, sino para hacernos dignos de ellos. Pero hay una cosa clara UNO VENDE TODO LO QUE TIENE CUANDO HA ENCONTRADO UN TESORO, nos podríamos preguntar si nosotros hemos encontrado este Tesoro por el que perece la pena darlo todo.

María, madre llévanos a Jesús que le conozcamos como el Amor de nuestra vida, nuestro salvador y señor, y que apostemos todo por Él, sin guardarnos nada. Amén.

Un pobre sacerdote +++

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO