DOMINGO XIV TIEMPO ORDINARIO

ZACARÍAS:
– Miramos a nuestro rey que viene a nosotros modesto, en forma humilde para entrar de lleno en nuestra vida y hacer una obra de salvación en nuestro corazón.
– Este pasaje bíblico esta lleno de alegría y entusiasmo, que prepara lo que escucharemos en el Evangelio sobre el yugo del Mesías, de Cristo, que es suave y llevadero, porque Él lo carga primero por nosotros.
– Zacarías como un día al pueblo de Israel nos invita a alegrarnos, a cantar a Dios, que nos envía a un rey victorioso pero humilde, que nos librará de toda esclavitud y pecado. Es un rey que viene en un asno, que es signo de cómo entrará Jesús en Jerusalén el domingo de Ramos, y como se acerca a cada uno de nosotros desde la humildad.

SALMO:
«Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.»
Alabamos al Señor porque su misericordia no termina nunca, siempre eres bueno con todos, pero también en lo concreto conmigo, con cada uno, y por eso damos gracias con este salmo. Como no alabar a un Dios que siempre es fiel, que siempre es misericordia, que tiene su corazón inclinado a su pobre criatura, a sus hijos pequeños que somos nosotros.

ROMANOS:
– San Pablo, nos invita a vivir según el Espíritu y en el Espíritu. Esto es que vivamos siempre llenos De Dios, y no llenos de otro montón de cosas y situaciones inservibles, que nos llevan a buscarnos a nosotros mismos, y a llenarnos de nosotros, y esto nos conduce a la muerte del Alma. Hay que vivir dejándonos llevar por el Espíritu, esto es en la Voluntad De Dios, para no vivir ya no con nuestras fuerzas, sino con las De Dios; no con nuestros criterios, sino con la mente De Dios; no con nuestras ilusiones, sino en los planes De Dios….
– Se trata de vivir la vida nueva de los hijos De Dios, lejos de todo pecado. Ya no podemos vivir bajo las obras de la carne y del hombre viejo, sino que hay que vivir bajo las obras del Espíritu y la vida nueva en su Amor misericordioso. Por eso ya no hay que vivir nuestra propia vida, sino la vida de Cristo y en Cristo.

MATEO:
– El Señor revela su corazón a los pequeños, a los sencillos, a los humildes, esta es la condición necesaria para conocer el Corazón del Señor, para entrar en Él, pero sobre todo para vivir en Él. Dios siente una preferencia loca por los pobres, por los que no valen, de este modo, si Dios es el Dios de los pobres, de los humildes, entonces cogemos todos pues todos sabemos que somos pequeños.
– Venid a mi todos lo que estáis cansados y agobiados, yo os aliviaré. El Señor es nuestro descanso, el único descanso seguro y verdadero que nos hace descansar en su Corazón y nos da las nuevas fuerzas que verdaderamente necesitamos.
– La última invitación del Evangelio es muy necesaria, no solo se dejan las cosas en Dios, sino que Dios viene a nuestra vida para cargarlas con nosotros, hay que cargar con nuestro yugo, hay que aprender de Él para saber llevarlo con corazón humilde y manso, y no es que nos quiten el yugo sino que sabremos vivirlo y ofrecerlo por Amor.

María llévanos a descansar en el Corazón de tu Hijo.

Un pobre sacerdote +++

DOMINGO XIV TIEMPO ORDINARIO