DOMINGO VI TIEMPO ORDINARIO

JEREMÍAS:

  • Con que frase tan contundente comienza el profeta: “Maldito quien confía en el hombre, y busca su apoyo de las criaturas, apartando su corazón del Señor”. Y es cierto que no podemos poner nuestra confianza en lo humano, ni siquiera en quien más queremos, ni siquiera en nosotros mismos, pues como dice el profeta, esto seca si no se vive en el Señor.
  • Por otro lado habla de lo que alimenta y da vida la confianza en el Señor: “Bendito quien confía en el Señor y pone su confianza en el Señor.” Es el Señor el único capaz de dar vida, y todo hay que vivirlo desde Él, lo bueno y lo malo, las relaciones interpersonales también, vivir en el Amor De Dios el amor a los hombres, y por supuesto también el amor a los más cercanos.
  • Jeremías en el pareja de hoy formula esta maldición y esta bendición. El maldigo es el insensato, el que confía en sus propias fuerzas y actúa según los criterios del mundo, apartando su corazón del Señor. Ese es estéril como un cardo en la estepa. Mientras que es bendito, sensato, quien pone su confianza y sus criterios de conducta en el Señor. Este sí será un árbol que crece y da buen fruto.

SALMO:

“Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor”

También el salmo distingue hoy entre el hombre dichoso, que no se fía del impío, que no sigue el camino del pecador, sino que se deja llevar por la alegría de los mandatos del Señor, y de este modo crecerá como un árbol lozano que dará mucho fruto. Y por otro lado el que es impío, es paja que no sirve para nada más que para quemarla, pues el camino de los impíos acaba mal. Es la misma doble dirección de todas las lecturas del día de hoy, de bendición y de maldición.

1 CORINTIOS:

  • San PAblo hoy nos muestra por qué es importante confiar en el Señor, y lo hace explicando que hay que confirmar porque quién ha vencido el pecado y la muerte es Él, pues ha resucitado, y en su resurrección hemos recibidos todos la Victoria la salvación. Y lo más grandioso es que nos abre las puertas del cielo dando la vida por nosotros, es el modo de vencer y dar vida , y vida en abundancia. Por eso debemos confiar en Él, porque Él no falla, es amigo que nunca falla, y tiene poder sobre el pecado y sobre la muerte.
  • Es sorprender como San Pablo une la resurrección de Cristo con la nuestra. Si nosotros no vamos a resucitar, es señal de que Cristo tampoco resucitó. De este modo vana sería nuestra fe, y seríamos unos desgraciados que vivimos una fe estúpida. PEro la última palabra la tiene Cristo, en su misterio pascual, debemos mirar a nuestro futuro, que empezó con nuestro Bautismo, incorporados como fuimos a Cristo, y terminará al final ,compartiendo su destino ya en la vida definitiva. Esta mirada hacia nuestro futuro influirá en nuestro estilo de vida y nos hará buscar los valores que valgan al final, no los que nos halaguen durante el camino.

LUCAS:

  • Bienaventurados: pobre, hambre, llora, perseguidos. Nombres en el Reino.
  • Ay de vosotros: ricos, saciados, reír, hablar bien. Así falsos profetas
  • En nuestra sociedad se considera felices a los ricos, a los que tienen éxito y a los que gozan de salud y son aplaudidos por todos. Pero Jesús piensa de otra manera. De este modo vemos que ser cristiano no es fácil, que es creer en Jesús fiarse de lo que nos enseña y seguir el estilo de vida que nos plantea, aunque parezcan paradójicos, seguro de que nuestra felicidad esta marcada por Él, que sabe lo que nos conviene verdaderamente.
  • Debemos preguntarnos hoy: ¿en qué lista de estas dos que aparecen en todas las lecturas del día, estamos? ¿Dónde buscamos la felicidad? Lo que es claro es que los pobres y sencillos, los que no están llenos de sí mismo, son los preferidos y los destinatarios de la gracia De Dios y los que mejor acogen el anuncio del Reino. Esto no significa que a Jesús le guste la pobreza y que la gente llore y sea injustamente maltratada, o que nosotros no tengamos que luchar contra la pobreza, el hambre, la injusticia y el dolor en el mundo. No son felices los pobres por ser pobres, o por pasar hambre o sufrir injusticias. La pobreza no es el ideal de la vida.
  • Lo que significan las bienaventuranzas, es que no debemos poner nuestro corazón en los bienes materiales, en los éxitos, por eso Jesús llama felices a lo que están vacíos de sí mismos y abiertos a Dios, y la mente la suerte de los autosuficientes y satisfechos, porque se están engañando.
  • Hoy tenemos que pensar para que queremos vivir: por el reino De Dios, o para la prima consolación. Y debemos preguntarnos en qué fundamos nuestra propia seguridad, en qué terreno estamos contrayendo el edificio de nuestra vida, si en lo que pasa o en lo que no pasa. Podemos pensar si El Centro de nuestra vida está en el YO, que es vivir según las cosas que satisfacen nuestra pasiones. Todo lo regulamos según nuestra apetencia, según nuestro capricho, por el palacete o por las cosas de las que estamos obsesionados. De este modo vivimos por encima de las personas incluso De Dios. O podemos quitar del centro de nuestra vida el yo y poner a DIOS y vivir para el Amor verdadero, apostando por amar como Él ama hasta el extremo y con un amor de entrega, sacrifico y servicio.

María, Madre enséñanos a vivir cada día en el camino del Señor, a qué Él sea nuestro centro, y sea nuestra vida, y todo lo vivamos para unirnos más a Él, poniendo totalmente nuestra confianza en Él, y buscando siempre lo que más le agrada. Amén

Un pobre sacerdote +++

DOMINGO VI TIEMPO ORDINARIO