DOMINGO III SEMANA DE PASCUA
Resultado de imagen de pesca milagrosa resucitado

HECHOS:
– Hoy impresionan varias cosas de la actitud de los apóstoles después de Pentecostés, pues es una comunidad viva que viven a Jesucristo con una actitud de verdadera entrega y misericordia. Mirando la lectura despacio vemos cómo la acción del Espíritu santo es muy fuerte en ellos:
1.- No dejan de predicar el Evangelio, pues son acusados de que han llenado Jerusalén de la enseñanza, y no es una predicación a medias, sino hablando de la muerte y resurrección de Cristo. Es la fuerza de la predicación del kerigma, un anuncio del Evangelio que es capaz de transformar corazones e invitarlos a la fe. Ante esto nos podemos preguntar cómo es nuestra forma de anunciar el Evangelio, de vida, pero también con la palabra adecuado sin restar nada del mensaje del Señor, anunciándolo y viviéndolo íntegramente.
2.- Ante todo no se dejan guiar por respetos humanos, ni por lo que diga la gente, pues hay que obedecer a Dios antes que a los hombres, Dios está por encima de todo y a Él se le debe servir. El servicio y la entrega a los hombres es por medio, y en Jesucristo pues es nuestro único Dios y Señor. Esta obediencia debe ser al Señor y a lo que Él quiera, no tanto a cómo nosotros acomodamos la vida para usar a Dios según nuestro parecer.
3.- Sufren persecución y azotes por hablar en nombre de Jesús, y esto no es causa de enfado, ni de tristeza, sino que salieron contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús. Sólo un corazón verdaderamente enamorado y unido a Jesús, puede vivir como una verdadera alegría padecer por la persona amada.

SALMO:
"Te ensalzaré, Señor, porque me has librado".
Es un canto a la bondad, al poder y la misericordia de Dios. Pues el salmista esta pasando por un momento de dificultad, y agradece al Señor que le libere de los enemigos, que saque su vida del abismo, y ante todo agradece a Dios tanto amor y tanto poder para con él en su vida. Esto se ve en la última frase: "CAmbiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre." Cuando uno ha sido rescatado de la muerte sólo puede estar agradecidos a quien le ha dado la posibilidad de seguir viviendo.

APOCALIPSIS:
– Es un canto de adoración y alabanza al Cordero degollado que trae el perdón de los pecados, que ha vencido al demonio y a la muerte. Vivamos esta lectura nosotros también en una profunda alabanza al Señor que siempre es pura bondad y puro amor con nosotros, pues Dios nos ama sin guardarse nada entregándose del todo.
– La gran asamblea la forman Dios Padre sentado en su trono, el Hijo como el Cordero, degollado pero triunfador, el río de agua viva que procede ambos, el Espíritu, y luego millones de ángeles y ancianos y santos que cantan alabanzas al Cordero y se postran rindiéndole homenaje. ES una visión que debe dar ánimos a la comunidad perseguida de su tiempo, y a la nuestra, que tampoco vive siempre momentos de euforia en su lucha contra el mal.

JUAN:
– Hoy vemos como los apóstoles siguen con su vida ordinario. Su vida ordinario era una vida de pescadores. Y salen a pescar unidos porque estaban unidos en el mismo amor al Señor. Salen a pescar y no cogen nada. Y en ese momento empieza a actuar Jesús, a mostrar lo que es la maravillosa finura de su Corazón y de su amor. Aparece en la orilla ,aparece sin que acaben ellos de ver que es Él, y les pregunta si han pescado, no para saber, pues ya lo sabe, sino para preocuparse por ellos y darles una lección. Pero no han pescado nada después de toda la noche, Jesús les indica donde están los peces, y ellos echan la red con docilidad y obediencia total, y se llena la red a reventar. Aquí aparece la primera preocupación del Señor, hacer que su trabajo no haya sido en vano, que su trabajo tenga fruto, el fruto de la pescad, de esta pesca maravillosa.
– Juan reconoce a JEsús, es el Señor, y PEdro que no le basta saberlo y esperar, se echa al agua para ir pronto a Él. Son dos formas de amar al Señor, como los enamorados, y cada uno vive las cosa cómo es.
– Jesús se ha preocupado de más, les ha preparado el almuerzo. Es la bondad del Corazón de Jesús, que se preocupa de lo suyos con estas delicadezas propias de un Corazón que es verdaderamente como ninguno: ha encendido el fuego, ha preparado el pan, ha preparado un pez. Segunda preocupación; la preocupación de darles a ellos también el sustento que necesitan. Y la invitación a comer.
– Tercera preocupación del Señor: lo le basta darles de comer, sino que les sirve la comida.
– Después tiene Jesús ese diálogo con san PEdro, en el que podíamos entrar nosotros, y para ello en la siguiente entrado pongo unos textos de padres de la iglesia y santos para poder meditarlo y gustarlo con más profundidad.

María Madre llévanos siempre a reconocer a Jesús resucitado que nos busca con su ternura y delicadeza de amor.

Un pobre sacerdote +++

DOMINGO III SEMANA DE PASCUA