DOMINGO II TIEMPO ORDINARIO

ISAÍAS:

  • El profeta anuncia palabras de gran consuelo. El pueblo, que estaba en el destierro tiene cerca la salvación De Dios. El Señor viene como luz a iluminar al pueblo, para que pueda gozar de esta salvación. Ya no será un pueblo abandonado, sino que será un pueblo elegido, adornado por el Señor, por sus bendiciones y dones.
  • Además el profeta nos muestra esta preferencia del Señor por su pueblo por medio de la imagen del esposo y la esposa. Dios es el esposo fiel que elige a su pueblo, que lo busca, que lo salva, que lo enamora, para que tenga vida y vida en abundancia.

SALMO:

«Contad las maravillas del Señor a todas las naciones».

El salmo es un cántico de alegría ya alabanza contando todo lo que hace el Señor, y sobre todo alabándoles porque su misericordia es infinita, porque gobierna a los pueblos y es su victoria la que hace reinar su Amor providente.

1 CORINTIOS:

  • Lo primero que afirma el apóstol es la diversidad de carismas, de ministerios y de actuaciones, pero que todo es regido según el mismo Espíritu, según el mismo Señor. Es la originalidad del amor De Dios que ama totalmente a todos, pero a la vez de un modo distinto, pero no por cantidad de amor, sino porque cada uno es único e irrepetible Dios lo adorna como Él quiere.
  • Lo segundo es que todo lo que recibimos De Dios no es para guardarlo, sino para el BIEN COMÚN, el Espíritu que obra todo en todos es quien hace que todos somos un cuerpo y necesitamos de todos para ser construidos según Dios.
  • SAn PAblo escribe esta carta por la dificultad que había en la comunidad, y muestra la importancia de que los dones que Dios da no destruyan la unidad, que es lo más importante, sino que construyan comunión, comunidad, y siempre se vida todo para el bien de todos.
  • Debemos tener muy claro que los carismas, no son para beneficio propio, sino para la edificación de la comunidad, y debemos ponerlos al servicio mutuo, y no al servicio propio. En las comunidades hay este peligro pero también, el de esconder los carismas que Dios nos ha dado por no ponerlos en juego, por no ponernos a servir. Debemos estar abiertos al Espíritu para que desborde sus carismas en nosotros, pero también para que los vivamos en servicio de la comunidad, y para el bien común.

JUAN:

  • La milagrosa conversión del agua en vino, en las bodas de Caná, es el primer signo que hace Jesús, a instancias de su Madre. Es una escena que podrá tener diversas interpretaciones, como pueden ser la intercesión materna de María y la dignidad del matrimonio. Aquí, sobre todo destaca como Jesús empieza su camino mesiánico, Él comienza sus signos y esto muestra la gloria De Dios, y que es digno de fe, por eso los discípulos creen en Él. Viene Jesús que es el Vino bueno y nuevo que Dios envía a la humanidad.
  • Jesús con su presencia ha honrado las bodas, cosa hermosa, querida por el creador y bendecida por Él. Jesús en estas bodas humanas nos muestra la ocasión para hablarnos de otro esposa y de otra esposa. Pues si queremos descubrir cómo debieran ser el matrimonio entre el hombre y la mujer, deberíamos ver como son las de Cristo con su Iglesia.

Si miramos detenidamente este amor de Cristo por la IGlesia, Él tiene un amor tierno delicado, cuidado, celoso, de interés y de preocupación pro el otro. PEro no solo eso sino que Jesús se entrega totalmente por la Iglesia para que sea perfecta inmaculada y santa. Jesús se entrega por la IGlesia para perfeccionarla, para hacerla bella. Aunque la Iglesia tenga pecados y fallos, Jesús no los tiene, y su Amor fiel, es el que limpia y purifica a la Iglesia. Jesús a pesar de todo siempre es fiel. Y lo más grande esto no es un momento sino que repite este sacrifico de entrega cada día en la Eucaristía para seguir sellando esta Alianza de Amor.

Hay que invitar no sólo a la propia boda, sino a toda la vida, para que esté presente, que transforme el agua de nuestra vida, en el vino de su Amor, que el Siempre sea El Centro y la medida del Amor. Pues con Él se ama distinto, hay que amar en Jesús al esposo o a la esposa, y de este modo no habrá medida en el amor, será una entrega total.

Muchas veces se dice que amarse no significa sólo mirarse uno al otro, sino mirar juntos en la misma dirección, y esta dirección es a Dios, de este modo será siempre su Amor lo que tengamos en la retina y nuestros comportamientos, pensamientos, etc…, serán distintos pues todo se mirará con la óptica de Cristo, del Evangelio…, y el Espíritu Santo siempre será nuestro fiador, y nos sostendrá y nos iluminará en todo momento, en especial en las dificultades. Él multiplicará nuestra pobre agua, en un rico vino lleno de alegría, valentía, y sobre todo de verdadero amor.

María, Madre que siempre vivamos del Amor de tu Hijo Jesús, que pongamos el agua de nuestra vida en la tinaja de tu regazo, para que se lo presentes a Él, y nos transforme en el vino del Espíritu, en el vino de su Amor. Amén.

Un pobre sacerdote +++

DOMINGO II TIEMPO ORDINARIO