DOMINGO DE PENTECOSTÉS

Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar

HECHOS:

– Se describe este acontecimiento de Pentecostés, con el mismo lengua de la teofanía del Sinaí: estando todos reunidos, bajó sobre ellos el Espíritu, con viento recio y ruido y lenguas de fuego. Aquí se confirmó y manifestó la nueva y definitiva Alianza que Jesús había sellado con su sangre en la Cruz.

– El primer efecto del don del Espíritu es que empezaron a hablar en lenguas, y cada uno de los oyentes que eran de distintos sitios, les oían hablar en su propia lengua.

– Hay que destacar que para que venga el Espíritu hay que estar en oración y en unión con la Iglesia, esta unidad es necesaria y fundamental para esperar la acción De Dios. Es uno de los frutos del Espíritu pero tiene que ser el anhelo de nuestro corazón, rezar cada día para que todos sean uno.

– Dios concede en este momento el Espíritu Santo, y concede este don en torno a reconocer las maravillas De Dios, y alabarle con todo el corazón. Es la apertura que necesita nuestro corazón, para que el Espíritu Venga, no quedarnos tanto en la queja por la falta de una serie de cosas, sino vivir en la alabanza que ensancha el alma para que haga nido Dios en nosotros.

SALMO:

“Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra”.

Es alabanza y entusiasmo, es declarar la grandeza De Dios y su poder pues sus obras son maravillosas y sostienen a la creación entera. De hecho sin el aliento que viene De Dios no tendremos vida, y necesitamos vivir en este Espíritu para llenarnos del Amor que da la Vida, y vivir para este Amor.

1 CORINTIOS:

– San PAblo atribuye todos los dones y carismas al único Espíritu, que eso que tiene que mantener unida a la comunidad. El razonamiento es sencillo: todos formamos un solo cuerpo en Cristo, hemos sido bautizados en el mismo Espíritu, y, por tanto, la diversidad de dones no tiene que romper la unidad, sino edificar la única comunidad.

– Nadie puede decir Jesús es el Señor, ni rezar el Padre nuestro, ni Amor, sino es en el Espíritu Santo. Y toda la diversidad de carismas viene del mismo Espíritu que nos quiere llevar a vivir el Amor verdadero, el Amor que se concreta en un Amor con obras, y que es darse, que es dar la vida. De este modo se construye la unidad, porque no hay distinción, ya que buscaremos amar, y este amor construye la unidad, pues es dar la vida los unos por los otros.

SECUENCIA DE PENTECOSTÉS
Ven, Espíritu Divino
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.

JUAN:

– El evangelio de hoy es la aparición de Jesús a sus discípulos la tarde del primer domingo cristiano, el mismo día de la resurrección del Señor. Para Juan, la donación del Espíritu no parece haber tenido lugar a los cincuenta días de la resurrección del Señor, sino el mismo día de la Pascua, poniendo de relieve, por tanto, la unidad de todo el misterio: la glorificación del Señor y el envío del Espíritu.

– Después del saludo, “paz a vosotros”, que llena de alegría al grupo de discípulos, Jesús les envía como él había sido enviado por el Padre y, para que puedan cumplir esta misión, les da su mejor ayuda, exhalando sobre ellos su Espíritu, como hizo Dios al crear al primer hombre en la Creación, diciendo: “recibid el Espíritu Santo”. En concreto, esta misión va a ser ante todo la reconciliación: “a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados”.

DOMINGO DE PENTECOSTÉS